Retomando la presentación del Proyecto Memorias de mi Ciudad, organizado por la FUTI el año pasado, con el apoyo del Fondo Capital de la Intendencia Municipal de Montevideo, publicamos algunos fragmentos de las obras presentadas por los vecinos.
Marina RodrÃguez, CCZ 5:
… Cuando mi hijo MatÃas volvÃa conmigo del jardÃn a mediodÃa, nos cruzábamos con Pepe y su carro. Siempre se detenÃan a hablar un poquito, y algunas veces, con gran contento, MatÃas era invitado a subir al carro. Asà tomamos esa foto. Y a lo largo de los dÃas el encuentro diario era pautado con un saludo: “Adiós Don Pepe”, “Adiós amigo”. Un dÃa nos enteramos que el carro de Don Pepe habÃa chocado y por suerte a él no le pasó nada, su caballo resultó muerto. Esto significaba para Pepe, el desempleo. Conaprole no repuso el animal, los carros estaban desapareciendo en aras del progreso y la empresa no tenÃa interés en mantener el servicio. De modo que el vecindario se movilizó y apareció la colecta para comprar un nuevo caballo. El aviso convocando a colaborar con esta causa se puso en una carnicerÃa del barrio: La Cueva.
Federico Pereyra, CCZ8
… Inmediatamente después que finalizaba la calle se extendÃa un gran campo enmarañado de árboles de todo tipo y especie, donde ellos se sentÃan escaladores de montañas peligrosas al subirlos, en ocasiones al llegar a sus cumbres se les dificultaba el regreso y Fabián como Carlitos buscaban el apoyo compañero del otro. En esta espesura con varios cientos de árboles habÃa algunos seres verdes con privilegios para nuestros niños.
Estos seres verdes eran los perales, muy pero muy viejos, eran flacos y se veÃan caÃdos como viejos borrachos hecho estatuas, estaban diseminados por todo el paisaje al igual que semillas tiradas al voleo. Aquà era donde Fabián y Carlitos se sentaban a comer alguna pero madura recientemente caÃda por su estado, o si no se trepaban para conseguir un fruto para saciar su hambre momentánea.
Dora RodrÃguez Trinidad; CCZ 18.
…. Los Bulevares es un barrio muy especial. La gente que lo integra por su forma de ser contribuye para que esto pueda ser asÃ. Se puede decir de una gran mayorÃa de ellos sin haber perdido las costumbres urbanas han adquirido algunas rurales por encontrarse la zona ubicada cerca del lÃmite entre el campo y la ciudad. Al no tener a quien recurrir cuando se enfermaban utilizaban los servicios de la mano santa, como la llamaban cariñosamente a Doña Luisa, una mujer de piel negra, cuya fe y conocimientos de la utilización de yuyos les sirvió de mucha ayuda. Entre las primeras familias fundadoras del barrio estaba la de la mano santa. El esposo, un hombre rubión y muy bonachón era empleado de la compañÃa del tranvÃa y estaba en la parte de mantenimiento de la Estación Llamas. Ella era doméstica, para ir a casa de sus patrones, en el Paso del Molino lo hacÃa en el tranvÃa.
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