Curtidores de Hongos, exuberante actuación
A primera hora actuó murga La Bolilla que Faltaba, la propuesta murguera realizada por mujeres, dirigida por Gabriela Gómez con inclusión en esta oportunidad de un director escénico –Bruno Medina– y los integrantes de la batería, Gastón Angiolini, en el redoblante; Matías Castro en el bombo y Gabriel Reverberi en los platillos como los únicos representantes del género masculino en la murga.
Creemos que La Bolilla cumplió con altibajos esta participación en el concurso oficial, logrando lucimiento sólo por pasajes, pese a contar con un buen texto y arreglos corales muy interesantes, que el coro no pudo aprovechar como hubiera sido necesario. Entendemos de todas formas que lo de La Bolilla que Faltaba fue decoroso, luciendo buenos vestuarios y un movimiento escénico muy interesante, con algunas voces solistas que se destacaron.
Probablemente el nerviosismo de ingresar al escenario con menos tiempo del previsto haya conspirado con la actuación, que innegablemente tuvo menos brillo del esperado y necesario.
El atraso, según explicó Gabriela Gómez, no es imputable al grupo que arribó al Ramón Collazo en el horario indicado.
Producto de ello la murga, al momento de iniciarse la etapa, debió ingresar precipitadamente al escenario y cantar casi sin haberse podido parar correctamente en sus lugares.
A segunda hora
Tal como era dable esperar, Sarabanda brindó, esta vez sí, un gran espectáculo candombero, salvando algunas deficiencias apuntadas en la primera rueda.
Sarabanda celebró sus quince años con un gran despliegue en escena, en esta oportunidad muy ágil, mucho más dinámico que en la primera rueda y donde lucieron en forma muy especial un coro, esta vez perfectamente audible y afinado, y voces solistas más que calificadas, como Dolores o el propio Néstor Silva, responsable musical de la comparsa e inspirado autor.
La cuerda de tambores fue otra vez un punto muy alto de la actuación y los cuadros, tanto del escobero, con buen trabajo de Luis Pereira y de mamas viejas y gramilleros, también se procesaron con agilidad y plásticamente muy atractivos.
Sarabanda entendemos que pese a haber dejado por el camino puntos (seguramente no demasiados) en la primera oportunidad, no hipotecó definitivamente su participación en la liguilla, ya que lo de la noche del miércoles debe haberles otorgado un alto puntaje y a la liguilla se ingresa por la suma de puntaje en ambas ruedas.
A tercera hora
Curtidores de Hongos volvió a ser el gran espectáculo de la noche. Como apenas tres días atrás, lo de Curtidores no admite ninguna objeción, por el contrario todo elogio puede resultar mezquino.
Un planteo estético estupendo, casi cautivante. Voces individuales excelentes que, por si fuera poco, tienen a su frente a un fenómeno como director y factótum de la gran actuación de Curtidores.
Enfundados en excelentes vestuarios donde el violeta es el color dominante, diseñado por Soledad Capurro y Hugo Millán, la murga ingresa al escenario cantando al mejor nivel, con voces que no defeccionaron pese a ser exigidas al máximo por Antognazza.
Los textos de Curtidores son estupendos, producto de la imaginación, creatividad y poesía de Tabaré Cardozo en los medios y Tiburón Martínez en presentación y despedida, logrando de ésta una de las más atractivas del presente Carnaval.
Chato Ambrosio (otro fenómeno en la murga), Julio Pérez, Daniel Núñez, Emilia Díaz, volvieron a ser figuras y voces destacadas al servicio de Curtidores, que aguarda con absoluta tranquilidad y tiempo la definición de los pasajes a la liguilla, para allí pelear la punta de la categoría con argumentos válidos.
En el cierre
Carlitos volvió a inundar el Ramón Collazo de humor, desenfado, con una hilarante postura escénica y con la participación de la totalidad del elenco.
El grupo humano que acompaña a Cachito De León es prácticamente el mismo de los últimos años y está integrado por gente muy compenetrada e identificada con el humor que Cachito ha venido transitando desde siempre.
Creemos que el equipo como tal funcionó mejor en esta segunda ronda que en la primera, lo que hizo que el público permanentemente estuviese riendo.
Los Carlitos buscan hacer reír a cómo dé lugar y lo consiguen y en definitiva, más allá de acuerdos o discrepancias en los recursos usados, en las situaciones creadas o simplemente montadas para divertir, ésta, la finalidad primera de la categoría, tan simple como eso, Carlitos la obtiene sobradamente. *
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