SE COMPLETO LA PRIMERA RUEDA DEL CONCURSO

Zíngaros a gran ritmo

A primera hora, como conjunto invitado actuó Los Dukes, con una propuesta humorístico musical relevante que ganó merecidamente los aplausos del público.

 

Demimurga

A segunda hora, concursando, actuó murga Demimurga con un plantel cuyo promedio es de 20 años. Provienen del encuentro de Murga Joven, con todo el entusiasmo y entrega propia de quienes abordan estas instancias sin más interés que la diversión y el cariño por la fiesta.

Lamentablemente su presentación no se correspondió con la expectativa que había generado ni con sus propios antecedentes.

La murga posee un buen libreto, muy divertido e ingenioso, y voces solistas de buen nivel que no pudieron lucir como era de esperar.

Podrá ser discutible la eliminación, pero no lo es que la murga actuó lejos de sus posibilidades reales.

 

Biafra

A segunda hora, Biafra, en la categoría de negros y lubolos, corrió igual suerte. La presentación de la comparsa fue deficitaria, destacándose los temas compuestos por Di Bartolomeo y alguna interpretación de éstos –entre las que estuvieron las cantadas por el propio autor–, la presencia de las vedettes y muy poca cosa más.

Las dos suspensiones de la etapa, también sufridas por Biafra, «el desenchufe» que ello seguramente provocó en los componentes y para colmo la casi nula actuación en escenarios antes del concurso, deben haber influido negativamente en su propuesta.

Tanto a directores como componentes de estas agrupaciones, vaya nuestra solidaridad en estos momentos de desazón colectiva. No obstante, confiamos en que esa natural rebeldía que a esta hora debe hacerles asegurar un «nunca más» dé paso a una revisión de esa postura, para seguir apostando por el Carnaval.

 

Zíngaros

El cierre de la etapa tuvo un vuelco fundamental con la presencia de parodistas Zíngaros.

Ariel Sosa devolvió el título al Carnaval con una actuación cargada de sorpresas, de gags altamente divertidos y, en especial, con muchísimo humor, con una impresionante comunicación con la gente y no solamente con sus hinchas.

El elenco posee figuras de enorme gravitación que resultan pilares.

Entre ellas están naturalmente la del carismático director, la de Jorge Medina, libretista y relevante actor que aporta gracia y vitalidad incuestionable.

Las voces de Luis Muniz, además excelente arreglador coral, y Ricardo Villaba marcan también puntos altísimos de la propuesta de Zíngaros y no nos extrañaría sus postulaciones a las voces de la categoría.

Tanto en «Otelo» como en «El gran Houdini» o la parodia de apertura «Tiempo de gitanos», que por otra parte es vehículo de transición a las demás parodias, la diversión campea y el público disfruta.

Todo el desarrollo de la actuación tiene una dinámica impresionante, con muchísimo humor y efectos técnicos que funcionaron correctamente, pese a algunos inconvenientes propios del apuro por ajustar todo en poco tiempo, siempre menos del necesario.

Los aplausos fueron la continua respuesta del público a la propuesta de Zíngaros. Naturalmente la atención se centró en la inmersión de Ariel Sosa encadenado en una cubeta vidriada, instalada en el centro del escenario.

«La prueba» resultó satisfactoria pese a que el propio Sosa declaró posteriormente que apuró su trámite por una afección virócica que le impedía retener la respiración todo lo que había previsto.

La coreografía marcada y dirigida por Rossana Grachot funcionó con absoluta corrección, contando para ello con un plantel muy dúctil.

También el vestuario diseñado por Juan Mascheroni y realizado por Esther Barbero aportó una visión lujosa de la propuesta, complementado con estupendos maquillajes y apliques creados por Rosario Viñoly.

En definitiva Zíngaros demostró estar en la «conversación» y muy bien posicionado en esta carrera que inició en pos del título del mejor, en una categoría harto difícil, como es la de parodistas. *

 

 

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje