ELIZABETH TAYLOR CUMPLE AÑOS

Setenta años después

Con «Cleopatra», la célebre actriz británica no sólo saltó a la fama mundial y percibió la entonces exorbitante suma de un millón de dólares, sino que se inició la escandalosa historia de amor entre la diva y su coprotagonista Richard Burton, ambos casados. Antes y después de «Cleopatra», Liz se consagró como una mujer bella, rica y privilegiada, al tiempo que transmitió la imagen de una mujer sola en búsqueda desesperada de afecto y seguridad.

Cuando comenzó el ocaso de su carrera artística, los aspectos mundanos y sentimentales de su vida privada pasaron a primer plano. Así, sus ocho matrimonios con sus respectivos divorcios, sus romances, tratamientos de belleza (sobre los cuales llegó a escribir un libro), cirugías plásticas, el abuso de píldoras y de bebidas alcohólicas siempre fueron noticia en los medios de información. Pero a diferencia de otras actrices, como Judie Garland y Marilyn Monroe, que fueron aplastadas por el alcoholismo y la neurosis, la actriz siempre logró superar los momentos dramáticos de su vida y reintegrarse a sus múltiples actividades.

Diva desde niña, debutó en 1943 en el filme «Lassie», al que le siguieron otros lacrimosos dramas domésticos, como «Gran premio», «Vida con el padre» y «Mujercitas», para luego convertirse en una joven sensual y elegante protagonista de comedias como «El padre de la esposa» y «Papa será abuelo» de Vincent Minelli, y «Un puesto al sol» y «Gigante» de George Stevens.

A partir de este último filme, en donde se la ve junto al igualmente mítico James Dean, muerto en un accidente automovilístico antes de concluir el rodaje, Liz protagonizó papeles dramáticos donde con frecuencia busca desesperadamente un compañero dominante que no siempre logra encontrar. Con vestidos y joyas deslumbrantes encarna el mito de la feminidad hollywoodense, la mujer que se conforma con reunir a los hombres de los cuales quiere seguridad y protección.

Ha sido la agria señora de Louisiana obsesionada por la duda de tener sangre negra en las venas del «árbol de la vida», como también la protagonista de dos filmes inspirados en los dramas de Tennessee Wiliams «La gata sobre el tejado de zinc caliente» y «De repente en el verano», con Montgomery Clift. De este último estuvo profundamente enamorada sin ser correspondida.

Ganó su primer Oscar con el filme «Venus en visón». Luego llegaría «Cleopatra» y su encuentro con Burton.

Más tarde, con Burton interpretó «Hotel Internacional», «¿Quién le teme a Virginia Woolf?» (que le valió su segundo Oscar) y «La fierecilla domada», de Franco Zeffirelli. Su último papel como protagonista fue en 1989 en «Asesinato ante el espejo». Luego participó en el «Joven Toscanini», de Zeffirelli. En 1993 aceptó participar en el filme «Los picapiedras», inspirado en el dibujo animado de Hanna y Barbera, en el papel de la suegra de Pedro Picapiedra. *

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