Pájaro Canzani de regreso
En París, Canzani se encuentra grabando un nuevo disco que se titulará La fuerza aérea, «una metáfora acerca de la voladera de los artistas» y que incluirá un tema en homenaje a Fray Bentos. Respecto a esto, el artista adelantó a LA REPUBLICA: «Además, en lo que eran las instalaciones del Frigorífico Anglo de Fray Bentos, estoy realizando un video sobre la grabación de un disco con diferentes cantantes del departamento de Río Negro, trabajo que incluirá distintas generaciones de músicos. Allí también se va a hacer un mural de 25 metros de extensión con la participación de artistas plásticos del departamento».
Por otra parte, Canzani acaba de producir en Francia Lágrima Ríos en el Sena, un disco de la mítica cantante uruguaya que incluye una versión muy interesante del tango «Sur», que en tiempo de candombe semeja que ese sur es el de Montevideo y no el sur del Abasto de Buenos Aires. Allí, entre otros destacados músicos, participan el bandoneonista noruego Pier Arne Glodigen (Discípulo de Anibal Troilo) y el tecladisca y cantante camerunés Patrick Bebey, quien canta en dialecto Duala en dúo con Ríos.
Nacido en Fray Bentos, Pájaro entró en la escena a los 17 años al ganar el Primer Festival Uruguayo (categoría Candombe Beat) en el Parque Harriague de Salto. Llegó a Buenos Aires en 1975 y se integró al grupo chileno Los Jaivas, con quienes grabó varios discos.
A partir de 1977 se instalaron en París y realizaron giras regulares por el mundo. La actividad de Canzani fue intensa: grabó (entre otros un disco compartido con Peter Gabriel), produjo grabaciones, realizó recitales, pero la difusión masiva en Uruguay llegó de la mano de su «Rock latino» y de la canción «Chibidón», éxito masivo que lo convirtió en la estrella del verano 95. Cuando la Asociación Uruguaya de Fútbol le solicitó un himno para la Copa América ’95 compuso «Todos goleando», canción oficial de la Copa y nuevo hit que se emitió durante meses en todo el continente.
Canzani se convirtió en una figura casi mitológica. Su disco Aguaragua, grabado en 1973, es uno de esos extraños discos «de culto» de la música uruguaya, al cual lo sucedió Algún día, en 1975. Pero Canzani es una referencia vital que sigue produciendo buena música. Así lo demuestró con Trop de Capricornio, su último trabajo discográfico. Su estilo combina rock, reggae y ritmos latinos. Todas las canciones de ese disco le pertenecen, destacándose «La hija de la luna», y la balada «Angel».
Respecto a ese disco el cantautor dijo que «es un sueño en común. Un viaje sobre el Atlántico, pensando en los uruguayos durante horas, grabando en la banda master ese puro feeling latino, de las calles, del Trópico de Capricornio. Trop, como trópico y como «demasiado», en francés. De Capricornio, el opuesto paralelo del Trópico de Cáncer de Henry Miller. O Capricornio como mi signo, buscador obsesionado de la perfección, perseguida cual quimera en las noches de insomnio».
Con una estética que se ha nutrido considerablemente de los modos y quehaceres del cancionero de la música popular contemporánea, del rock y del folclore latinoamericano, Canzani se reconoce por su cuidada arreglística y por ese equipaje lúdico, experimental y al mismo tiempo reflexivo que le proporcionó su identidad artística. *
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