CURTIDORES DE HONGOS Y MOMOSAPIENS

Dos actuaciones de gran nivel

A primera hora actuaron como invitados Los Paseanderos, como siempre en una desenfadada apuesta a la risa, siempre festejada por el público.

A segunda hora actuó la revista Montevidanza, que tuvo un desempeño correcto, donde destacó en particular su cuerpo de baile, de gran nivel, con excelentes coreografías, tal vez el punto más alto de la agrupación.

Tiene por otra parte buenos solistas y un estupendo vestuario que jerarquizan el espectáculo y le dan luminosidad y brillo. Su libreto se basa en la búsqueda de la identidad montevideana, recordando el famoso tesoro de «Las Massilotti», como quedó registrado en la jerga popular, tesoro que nunca apareció pero generó en torno a él mil y una fantasías e historias de carnaval, tras su búsqueda por años en el Cementeriol Central.

Sirvió también como pretexto para recordar viejas cosas y lugares ya desaparecidos o definitivamente transformados de nuestro Montevideo.

Creo que en esta parte hubo un sobrecarga de anécdotas, de situaciones no bien resueltas al nivel de actuación, que la hizo un tanto monótona, perdiendo la revista ritmo y vivacidad.

Ajustes en la segunda rueda, atendiendo a los muchos elementos destacados con que cuenta el conjunto, seguramente posibilitará a Montevidanza un puntaje que la ubique en mejor posición para tentar el ingreso a la liguilla.

 

Curtidores

A segunda hora Curtidores de Hongos resultó formidable, con muchísimos puntos altos que se coaligaron para alcanzar una bellísima demostración murguera, que disfrutamos en la noche del Ramón Collazo.

En primer lugar debemos destacar un estupendo libreto de Tabaré Cardozo en el cuplé, dejando volar su fértil imaginación, su poesía, pero también su crítica visión de una realidad difícil, dura y que expone, a través de sus versos magníficamente concebidos, sin concesiones.

Tiburón Martínez por su parte en presentación y despedida también aporta su cuota poética logrando emocionar y dejando para la murga una de las más hermosas despedidas de este carnaval.

Se suma naturalmente un gran plantel con alguna actuaciones descollantes como las de Emilia Díaz, otra vez magnífica en lo suyo, como nacida para la murga, perfectamente integrada al elenco y resultando una notable cupletera con apenas dos años de experiencia carnavalera.

Muy destacadas fueron las voces de Julio Pérez, «Chato»Ambrosio, Fernando Ponce, al igual que «Tiburón» Martínez, un notable segundo, y «Pela» Núñez, participando en forma especial cantando en forma impecable acompañado con su guitarra, la canción a Mi General, para la estupenda escenificación a cargo de Daniel Carluccio, otro punto muy alto y que resultó verdaderamente sobrecogedor.

También Tabaré Cardozo, además de letrista, actuando muy bien, logra dentro de la murga la ubicación que se merecía desde hace años.

El trabajo de Curtidores se apoya en una excelente batería que acompaña notablemente.

Como apunte final, pero no mneos significativo, la gran tarea desplegada por Rafael Antognazza como arreglador coral y director escénico, verdadero artífice de esta actuación de Curtidores, imprimiéndole una fuerza y un empuje envidiables.

Mantiene todo a lo largo de la actuación una pemanente participación en las cuerdas, haciendo gala de su sapiencia como arreglador coral y magnífico vehículo de intercambio y comunicación entre la murga y el público.

Si a todo agregamos una impecable puesta en escena de Hugo Giachino y vestuarios estupendos de Soledad Capurro y Hugo Millán, muy buen maquillaje de Paola Benenatti, Adriana y Fernando Aguiar, es fácil inferir el porqué de tan notable actuación de Curtidores, otra de las grandes murgas del Carnaval 2002.

 

Momosapiens

El cierre de Momosapiens fue el ideal para esta etapa y para regocijo del público, que con muy buen «olfato» llenó el Ramón Collazo. Con importantes cambios en la integración con la que obtuviese los dos pimeros premios consecutivos en el 2000 y 2001, Momosapiens mantuvo su jerarquía y calidad de gran parodismo.

Pese a la enorme gravitación de algunas figuras que ya no integran el elenco, los momos no se resienten. Horacio Rubino da cabida nuevamente a Darwin Pirri y devuelve al parodismo a Carlos Viana, quienes aportan solidez al elenco, por su ductilidad y por sus condiciones histriónicas notables, que los transforman en referentes para el público.

Momosapiens realizó parodismo al mejor nivel, con mucho humor en la parodia de Lawrence de Arabia, haciendo la historia fácilmente inteligible, resolviendo con creatividad e ingenio las diferentes situaciones y escenarios en los que transcurría la historia.

También en Albert Einstein hacen gala de inteligencia para plantear la historia, sin irrespetuosidades ni chabacanerías a la hora del humor y con genialidades para platear algunos gags que aportan humor, a la vez que confieren también en este caso, credibilidad al relato.

Excelencias en vestuarios, grandes actuaciones individuales, canto al mejor nivel contando con las voces de Javier Fernández, José «Tobi» Morgade, Alexander Fernández, Carlos Rodríguez, Sebastián Ramírez el propio Horacio Rubino. Dentro de un plantel muy parejo pese a la juventud de muchos de sus componentes, cuenta además de los ya nombrados con las actuaciones de Gustavo Rivero y en forma especial «Nono» Cabrera, descollante, que nos recordó sus mejores participaciones de Buby’s.

Notable resultó también el aporte orquestal, muy afinado y sin estridencias.

Gran coreografía y puesta en escena, además de un gran vestuario, hizo que Momosapiens ¡en su primera rueda!, completase un espectáculo redondo, sin fallas y con luz sobrada para un final sin apuros y para disfrutarlo. *

 

 

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