FESTIVAL DE BERLIN

Se acaba la fiesta

Las películas «KT», del director japonés Junji Sakamoto, sobre el secuestro en los años 70 del entonces líder opositor sudcoreano Kim Dae Jung, y «Taking Sides», del director húngaro István Szabó, sobre el proceso de desnazificación del director de orquesta alemán Wilhelm Furtwängler, cerraron ayer la sección oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín.

El jurado anunciará hoy los premios, para los cuales hay varias cintas favoritas, «8 Femmes», del francés François Ozon, con Catherine Deneuve e Isabelle Huppert; «Monster’s Ball», del director estadounidense de origen suizo Marc Forster; «The Royal Tennenbaums», del estadounidense Wes Anderson (nominada para el Oscar por su guión), y «Baader», del alemán Christopher Roth, entre otras.

«KT» también puede ser considerada con buenas posibilidades de alcanzar los trofeos del Festival. La historia del secuestro se remonta a agosto de 1973, cuando agentes del servicio secreto del régimen militar surdoreano se proponían asesinar a Kim Dae Jung (Cho Il-Hwa), quien se encontraba exiliado en Japón.

Aparentemente, el servicio de contraespionaje militar nipón también se encontraba involucrado en la operación, que provocó una sonada crisis internacional, que afectó no solamente las relaciones entre Corea del Sur y Japón, sino que tuvo también efectos en Estados Unidos durante la administración del presidente Richard Nixon y en medio del escándalo de Watergate.

Finalmente, Kim Dae Jung apareció cerca de su casa en Seúl, después de haber sido secuestrado y embarcado en una nave sudcoreana que fue descubierta en medio de su travesía entre Japón y Corea del Sur.

El relato se concentra en dos hombres: Kim Chang-Won (Kim Kab-Soo), agente del servicio secreto sudcoreano; y Masuo Tomita (Koichi Sato), oficial del servicio de contraespionaje japonés, comprometido también en el plan de secuestro.

«Taking Sides», fuera de concurso en el Festival, fue muy aplaudida por el público y elogiada por la crítica este sábado en Berlín. La historia del proceso de desnazificación en 1945 del director de la Filarmónica de Berlín Wilhelm Furtwängler, muestra hasta qué grado un artista de renombre puede verse comprometido y utilizado por un régimen como el de Adolf Hitler si no asume una clara postura de distanciamiento y desvinculación de su maquinaria de propaganda.

Si bien Furtwängler renunció a importantes cargos a los que fue designado por los nazis y ayudó a músicos judíos integrándolos en su orquesta para salvarlos del Holocausto, pactó con el diablo, como muchos ciudadanos alemanes, al no adoptar una postura de oposición activa al régimen. Szabó ya abordó una historia similiar en «Mephisto» (1981), basada en la obra homónima de Klaus Mann, sobre la estrecha cooperación con el nazismo del director de teatro alemán Gustav Gründgens, filme por el cual obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera.

En general, la presente edición del Festival Internacional de Cine de Berlín pareció más floja en la selección de películas que en años anteriores, según los expertos, debido a que la nueva dirección del evento, encabezada por Dieter Kosslick, que asumió este año, todavía no se ha consolidado suficientemente en sus funciones. *

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