Un escritor según tres escritores
Jorge Luis Borges
«Hacia mil novecientos cuarenta y tantos, yo era secretario de una revista, más o menos secreta. Una tarde como las otras, un muchacho muy alto, cuyos rasgos no puedo recobrar, me trajo un cuento manuscrito. Le dije que volviera a los diez días y que le daría mi parecer. Volvió a la semana. Le dije que su cuento me gustaba y que ya había sido entregado a la imprenta. Poco después, Julio Cortázar leyó en letras de molde Casa Tomada con dos ilustraciones a lápiz de Nora Borges. Pasaron los años y me confió una noche, en París, que ésa había sido su primera publicación. Me honra haber sido su instrumento».
Gabriel García Márquez
«Alguien me dijo en París que él escribía en un Café, y allá lo esperé varias semanas hasta que lo vi entrar como una aparición. Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso, dentro de un interminable abrigo negro, que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados como los de un novillo, tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón. Años después, cuando ya éramos amigos, creí volver a verlo como lo vi aquel día, pues me parece que se recreó a sí mismo en uno de sus cuentos mejor acabados: El otro cielo. En el personaje de un latinoamericano sin nombre que asistía de puro curioso a las ejecuciones en la guillotina. Como si lo hubiera hecho frente a un espejo…». «Lo vi escribir por más de una hora sin pausa para pensar».
Mario Vargas Llosa
«Conocía un París secreto y mágico, que no figuraba en guía alguna, y de cada encuentro con él yo salía cargado de tesoros: películas que ver, exposiciones que visitar, rincones por los que merodear, poetas que descubrir y hasta un congreso de brujas en la Mutualité que a mí me aburrió sobremanera pero que él evocaría después, maravillosamente, como un jocoso Apocalipsis». *
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