Charles Chaplin estrenó ayer en la Berlinale

«The Tramp and the Dictator», un filme documental de 55 minutos sobre las escenas descartadas por Charles Chaplin cuando realizó «El gran dictador», su célebre sátira de la Alemania nazi, fue estrenado ayer en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

El historiador británico Kevin Brownlow, quien produjo una exitosa serie titulada «El Chaplin desconocido», dirigió este documental narrado por el actor y director Kenneth Branagh. El material de 16 milímetros que muestra imágenes en color de este clásico en blanco y negro de 1940, fue encontrado en muy buen estado por el hijo menor de Chaplin, Christopher, y su hermana Victoria, en el sótano de la residencia familiar de Vevey, a orillas del lago de Ginebra, en Suiza, durante tareas de restauración de la mansión.

Las escenas, presentadas ahora 62 años después del estreno, revelan que el genial actor y director había imaginado otro final para su película. La idea original, según se puede apreciar en este material, era que los dos ejércitos enemigos se unieran en un baile. Pero la escena era demasiado difícil y Chaplin tuvo que desecharla, después de luchar a brazo partido con las dificultades técnicas de la toma.

El director de «El chico», «Tiempos modernos» y «Candilejas» tuvo que recurrir entonces a un nuevo planteamiento que dio origen al célebre último rollo de la película, en el que Chaplin mira directamente a la cámara y hace un alegato en favor de la paz mundial. «El gran dictador», en copia nueva, clausurará el Festival Internacional de Cine de Berlín en una velada de gala el próximo domingo 17 de febrero. «Es un hallazgo y nos alegramos muchísimo de que la familia Chaplin nos haya permitido acceder a estas imágenes», afirmó Brownlow al presentar el documental.

El material de 25 minutos de duración encontrado en la residencia de Suiza estaba guardado en una maleta, aparentemente olvidada allí por Sydney Chaplin, hermano de Charles, quien había hecho las tomas, algunas de las cuales nunca se llegaron a montar. Las imágenes, en las que se ve incluso a Chaplin trabajando, ponen en duda que éste fuera un director de temperamento tranquilo y que casi nunca perdía los nervios.

En una de las tomas se le ve reprendiendo a un asistente de dirección que no había concluido una escena a tiempo, mientras que en otras queda subrayado el sentido perfeccionista casi obsesivo de Chaplin. Así, por ejemplo, se le ve ensayando una y otra vez el saludo nazi, mientras cientos de extras debían esperar sin hacer nada. *

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