LA REVOLUCION NICARAGÜENSE 23 AÑOS DESPUES

"Algo queda"

La guionista y periodista mexicana Yazmín Ross y los directores italianos Luciano Capelli y Andrea Ruggeri se dieron a la tarea de recontar la historia de una revolución que generó grandes apoyos pero, al mismo tiempo, grandes rechazos.

«Nos planteamos, ¿cómo retomas esa historia? (…) Uno siempre se pregunta ¿Qué pasó con los jóvenes en Nicaragua? Por eso, fuimos y buscamos a esos muchachos», afirmó la guionista Yazmín Ross, en entrevista con AFP.

El documental, de 51 minutos, toma como punto de partida el relato de los niños que nacieron el 19 de julio de 1979, el relato de sus madres y de sus parteras, el relato del inicio de una nueva vida para Nicaragua y una nueva vida para cada uno de esos bebés que veían la misma luz que alumbraba el ingreso triunfante de los rebeldes sandinistas a Managua.

La película inicia en la sala de maternidad de un hospital que simboliza, al mismo tiempo, la maternidad de esta revolución que, a juicio del director Luciano Capeli, significó «un triunfo para algunos y una tragedia para otros».

Por eso, el documental cuenta historias sobre esos muchachos y muchachas que nacieron con la revolución, pero también cuenta historias de la burguesía nicaragüense y sus experiencias tras ese proceso revolucionario, así como las vivencias de los parientes de los dirigentes tanto sandinistas como somocistas. «La idea era no perder esa simpatía (hacia la revolución) pero lograr constar esa historia humana sin entrar en ninguno de los dos bandos», explica Capelli.

Para el director italiano, quien radica en Costa Rica, «esta fue la última revolución del siglo y despertó muchos entusiasmos. Por eso, este documental era como ver qué había pasado: si se había derrumbado o si había entrado en crisis (…) qué había quedado de este sueño», afirmó Capelli.

El 19 de julio de 1979, los rebeldes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrotaron a la dictadura de Anastasio Somoza, después de casi 30 años de lucha armada. Se creó una Junta de Reconstrucción Nacional, integrada por sandinistas, políticos de centro derecha y empresarios.

Durante el gobierno sandinista encabezado por Daniel Ortega, el país vivió la guerra de la contrarrevolución, alimentada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, que para 1990 había dejado 50 mil muertos.

Más de dos décadas después de este proceso, el documental pone en evidencia el deseo de cambio de todos los rebeldes y lo que hoy queda de esa esperanza.

Esos contrastes no sólo están dados por los relatos sino también por las imágenes: la figura de Augusto César Sandino sobresale en un paupérrimo paisaje de uno de los países más pobres de América Latina, que ostenta un 70% de pobreza y un desempleo del 53%.

«En ‘Algo queda’ entran todos los que tienen algo que contar, desde puntos de vista contrapuestos: revolucionarios y contras, víctimas y sobrevivientes en la compasión de la memoria, desde su propio desgarramiento personal», afirmó el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, al comentar el documental.

Para Ramírez, quien fue vicepresidente del FSLN, en «Algo queda» hay «una lección de nostalgia» y para los que no vivieron aquellos días «una lección del pasado del que tanto hay que aprender». *

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