Excelente segunda jornada
El tiempo se asoció(por poco rato) y el público concurrió en muy buen número al Ramón Collazo, convocado por una atractiva programación.
A primera hora actuó la comparsa C 1080 que brindó un espectáculo por momentos lujoso, en el que alternaron buenos temas, acertado nivel de interpretación y una excelente puesta en escena, ágil y vital, dirigida por Héctor Cabrera. Una comparsa moderna que no descuidó en ningún caso la esencia de la categoría, con vestuarios atractivos diseñados por Pablo Díaz y Mauro Crocco.
Tal vez el cuadro de más impacto por lo emotivo resultó «Florecerás por siempre», dedicado a Margarita Barrios, alma de la comparsa, fallecida tras la actuación del año anterior. Estéticamente el cuadro resultó de estupenda concepción, sin golpes bajos ni sensiblerías. Las bailarinas, luciendo como margaritas, interpretan una muy atractiva coreografía de Laura Méndez, dando un hermoso marco al tema cantado por Cachila, cuya voz en algún pasaje amagó quebrarse.
Brilló su cuerda de tambores, dirigida por Luis Pereira y Mathias Silva, con cortes muy bien concebidos, sonando con mucha fuerza a pesar de parches sin terminar de recuperarse del aguacero de dos días antes, cuando se frustraron las Llamadas.
Tamma Ríos y Ernesto Recayte, dos verdaderos pilares de la comparsa, representando al Carnaval y a Momo y además cantando se lucieron.
Musical y coralmente, gracias a Gustavo Matoso y Maorik Techeira, también logró lucirse. La agrupación cuenta con las hermosísimas vedettes Gabriela Fernández y Laura Méndez, esta última también responsable de las coreografías.
En resumen, gran trabajo de C 1080, tal vez el mejor desde su fundación. El que no dudamos rendirá frutos positivos para Cachila Silva y su gente en este Carnaval.
La Obligada
A segunda hora disfrutamos otra muy atractiva demostración, esta vez a cargo de La Obligada, la murga venida de la ciudad de Rosario. Los pichoneros que ya el año anterior habían impresionado muy favorablemente, dieron nuevamente muestras de calidad y jerarquía, planteando un espectáculo de particular lucimiento que no descuidó rubro y se ganó el aplauso cerrado del exigente público del Ramón Collazo.
La Obligada posee un coro muy ajustado, que cantó sin inhibiciones, fuerte y claro con buena vocalización. Su propuesta contó con la puesta en escena de Hugo Blandamuro. Tuvo el sello del consagrado director teatral, apostando al lucimiento del conjunto, pero en particular a dotar al conjunto de los espacios que le permitieron, más allá de un atractivo efecto visual, rendir de la mejor manera cantando, basamento prioritario de una murga.
La gente presentada por Carlos Nípoli y Pablo Farías, con la dirección escénica y coordinación general de Hugo del Buggio, dio sobradas muestras de sólida presencia murguera. Tiene un buen libreto de Joaquín Doldán y Leonardo Pereyra, con eficaces arreglos corales de Joaquín Ortiz, quien contó con voces de gran nivel, donde se le da especial destaque a la estupenda Valeria Lima, vital por su movilidad y apoyo al grupo además de un exquisito timbre de voz e interpretación, lo cual impactó. Para destacar: la actuación como cupletero de Hugo Viera.
Cyrano’s
A tercera hora se produjo el debut de Cyrano’s en la categoría de humoristas.
Tras un comienzo con los nervios a flor de piel, propios de un debut, Cyrano’s desplegó un magnífico espectáculo de humor con agilidad y muy buenos atributos actorales. Forma parte de una escuela de actuación –Arteatro–, lo que es decir. Son parte de la escuela de Buby’s y el recuerdo del celebrado conjunto se hace inevitable viendo actuar a Cyrano’s. Los muchachos no rehuyen la comparación sino que exhiben con orgullo sus antecedentes. Seguramente los ex Buby’s deben haber seguido su actuación.
Pretexta su libreto la celebración de una fiesta de quince años a la cual la homenajeada no llegó. Precisamente refiere a Buby’s, que este año –el de sus quince– faltó al Carnaval.
Creemos que estos humoristas, con un promedio de edad bajísimo, hasta ayer integrantes del Carnaval de las Promesas, demostraron fehacientemente ser una realidad tangible y disfrutable, revitalización para el Carnaval. Difícil hacer distingos en un plantel que actuó como un sólido equipo. No obstante, Daiana Basadonne y Darío Sellanes, en especial por el destaque que el libreto les asignó, marcaron particular presencia.
La Reina
El cierre resultó el que las tribunas absolutamente colmadas del Ramón Collazo y la calidad de la etapa se merecía: Reina de la Teja, manteniendo los rasgos más destacados de una riquísima historia, pero aderezándole este año la presencia de grandes murgueros. Los tejanos lograron una respuesta fervorosa no solamente de su hinchada sino de todos los que siguen el Carnaval sin apasionamiento, «sin camisetas», que disfrutaron de una actuación de gran nivel.
La Reina se permitió el lujo de contar sobre el escenario con tres caracterizados directores, como Benjamín Medina, arreglador excepcional que aportó su cuota muy particular de solvencia y calidad, precisamente desde esa ubicación. En la cuerda, para sorpresa de muchos (yo entre ellos), apareció nada menos que José Morgade, como «peón» de lujo; y entre los segundos, Víctor Alvarado: otro gran director y arreglador.
La Reina se reforzó este año no solamente con los textos sino con la presencia avasallante, siempre acertada y cautivante de Pinocho Routin, a su vez responsable de la puesta en escena del conjunto. Reina de la Teja nos dejó la mejor actuación de los últimos tiempos, apareciendo ya como uno de los grandes animadores de este Carnaval. *
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