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HUGO ACEVEDO

 

El último crimen de Colón

* Cuando el poder subordina las conciencias y las voluntades, la mentira se apropia autoritariamente de la historia. Los villanos visten el ropaje de los héroes y los falsarios reescriben el relato de la peripecia humana, asfixiando toda voz contestataria.

La conquista de América está más poblada de mitos que de realidades. Aunque fue quizás el mayor genocidio de todos los tiempos, suele identificársele con el habitual eufemismo del intercambio de culturas.

Los navegantes que desembarcaron hace más de cinco siglos en las costas de nuestro continente, inauguraron sin dudas una nueva era. Sin embargo, para imponer su modelo de dominación imperialista, arrasaron con añosas civilizaciones, asesinaron despiadadamente a millones de aborígenes y saquearon sus riquezas.

Todos los crímenes, cometidos en nombre de la corona o insólitamente hasta de Dios, quedaron naturalmente impunes.

Esa pesada herencia de sometimiento se traslada a nuestros días, cuando se atribuyen todos nuestros males a la mentada globalización o, parafraseando a un oscuro ministro de Economía de la dictadura que dictó cátedra con sus frívolos comentarios de impronta neoliberal, a «los factores exógenos».

El escritor argentino Marcelo Leonardo Levinas asume el desafío de exhumar nuevamente la figura del controvertido personaje de Cristóbal Colón, el legendario navegante genovés que descubrió el por entonces denominado nuevo mundo.

Acudiendo a fuentes de información y presuntos documentos que afirma nunca antes han sido revelados, el narrador reconstruye los fragmentos capitales de la historia del almirante del mar-océano.

Venerando habitualmente como un héroe por la presunta hazaña del descubrimiento de un nuevo continente, Colón fue realmente un aventurero gobernado por la codicia y los delirios de grandeza.

Capitalizando la ignorancia de su época, logró que la corona española hipotecara aún más sus comprometidas finanzas, para costear una expedición a las Indias, a través del océano. Por entonces, los sabios aseguraban que la tierra era plana

y que más allá del horizonte visible, había un profundo abismo. Sin embargo, justo es admitirlo, sólo alguien temerario e imbuido de profunda fe y convicción podía hacerse a la mar a bordo de tres frágiles carabelas, sin la certeza de qué suerte le aguardaba.

Renunciando a la habitual tentación de elaborar una nueva biografía sobre el navegante que engrosara la biblioteca de docentes, estudiosos o pretendidos historiadores, Levinas asume un supremo desafío: narrar quizás la verdadera historia del almirante.

Para ello, el autor asumió una minuciosa tarea de investigación, que incluyó la consulta de documentos que presuntamente jamás fueron difundidos, pese a que contienen estremecedoras revelaciones.

Construyendo su obra con el formato de novela, el escritor argentino narra los preámbulos del viaje que condujo a Cristóbal Colón a una celebridad quizás inmerecida, con todos sus fracasos y desencantos iniciales.

Marcelo Leonardo Levinas alimenta inicialmente su relato con los registros de la historia conocida, para describir los tramos iniciales de la odisea náutica de Colón a bordo de la Santa María, La Niña y La Pinta, las tres embarcaciones que, en forma aparentemente involuntaria, capitaneó rumbo al nuevo continente.

El escritor explora la psicología del intrépido navegante genovés, despojándolo de una mítica aureola. El Colón de Marcelo Leonardo Levinas es un hombre de carne y hueso con todas sus debilidades, temores y ambigüedades, muy distante del apócrifo héroe que nos «venden» las indigestas historietas que digerimos en nuestra infancia y adolescencia.

El protagonista de este relato es un personaje solitario y oscuro, alcohólico y colérico, mentiroso, soberbio, manipulador e incluso hasta perverso.

Levinas desciende al denominado almirante del mar-océano del pedestal en el que recurrentemente se le sitúa, para seguir alimentado algunas de las falsedades más arraigadas en el imaginario colectivo.

La narración mantiene una tensión dramática atrapante, agudizada por cuatro misteriosos asesinatos, nunca jamás registrados en el libro de bitácora de la nave insignia.

Con escritura explícita y abundante en minuciosos pormenores nunca revelados, Levinas traslada al lector la fascinante desolación de los paisajes oceánicos, la sensación de soledad, el temor y la angustia de los tripulantes sumidos en la ignorancia.

Sin embargo, más allá de la mera descripción y las atmósferas densas y sugerentes que adornan el relato, el escritor carga las tintas de su pluma en la figura del propio Cristóbal Colón.

Los juicios de Levinas son contundentes: Colón le mintió a sus compañeros de viaje, para evitar el pánico y mantener en secreto la verdadera distancia que separaba a los expedicionarios de España. Para lograr dicho propósito, no reparó en las prácticas más deleznables.

El autor ofrece una rigurosa construcción de los hitos vertebrales de la expedición rumbo a un nuevo mundo, entramada en una vertiginosa sucesión de intrigas y misterios.

El último crimen de Colón es una mixtura entre la novela histórica, el género policial y la literatura de aventuras, que se transforma, a la sazón, en una auténtica epopeya de la imaginación. El autor convoca a reflexionar acerca de los lenguajes y propósitos con los que se suele narrar la historia, habitualmente poblada de mitos y mentiras. *

(Editorial Alfaguara)

 

El agua en el agua

Esta novela de la escritora argentina Paula Pérez Alonso retrata uno de los tantos cuadros de violencia contemporánea que solemos observar, tanto en los escenarios cotidianos como a través de los medios audiovisuales.

El relato es ambientado en la ex Yugoslavia, donde, en las postrimerías del siglo pasado, estalló una devastadora guerra de intereses y culturas.

Los protagonistas de esta historia son dos jóvenes que no se resignan a las situaciones heredadas que los fuerzan a inmolar sus deseos personales, por lo que deciden iniciar un viaje de aprendizaje y apertura espiritual.

En su camino, encuentran distintos personajes, que serán partícipes de una riesgosa épica que no se limita a lo meramente geográfico, sino que se interna profundamente en los territorios de lo emocional para redescubrir perdidas identidades.

A partir de la narración de la peripecia de personajes ficticios pero naturalmente inspirados en la realidad, la autora propone reflexionar acerca de la condición humana sometida al desafío de las situaciones límite.

El resultado es un libro que abunda en apelaciones a la solidaridad, la ética y la tolerancia, que aquí recuperan su rango de valores permanentes para enfrentar un mundo convulsionado y a menudo hasta despiadado. *

(Editorial Seix Barral)

 

China es un frasco de fetos

El escritor uruguayo Gustavo Espinosa elabora un relato poblado de sugerencias y apelaciones a la realidad, dotado de lenguaje tan explícito como contundente.

Con escritura a menudo poética, Espinosa traslada al lector una auténtica catarata de imágenes que impresionan por la intensidad de su técnica descriptiva y una estética de identidad literaria propia.

El autor nos muestra como es posible cantarle al amor desde la catástrofe, en un juego de contrastes que impacta hasta asumir rasgos conmovedores.

Gustavo Espinosa se presenta como una pluma uruguaya novedosa, que apela a un estilo inusual para trasmitir emociones inhaladas de la rea
lidad y registrarlas en los territorios de la ficción. *

(H Editores)

 

El hombre de la corbata roja

Dos lenguajes, el de la escritura y el de la plástica, se reúnen en este libro de la escritora mendocina Natalia Kohen, conocida pintora y autora de relatos y cuentos inquietantes.

La obra aporta dos claras vertientes de lo imaginario, donde se minimizan las fronteras de lo real y lo fantástico, configurando un espacio que asigna un lugar a lo cotidiano y al delirio, con el humor como mitigador de angustias y desdichas.

La escritura de Natalia Kohen es rica en simbolismos, que traslada al papel con la impronta de una artista pictórica que sabe registrar con rigor las imágenes y los sentimientos. La autora imprime en este libro todas sus emociones, asumiendo que la aventura literaria es una épica insoslayable siempre impregnada de conmovedora sensibilidad. Natalia Kohen asume que la imaginación es una herramienta indispensable de la creación, que  más allá de lo meramente artístico  coadyuva a desarrollar el espíritu. *

(Editorial Atlántida)

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