RIO DE JANEIRO Y SALVADOR DE BAHIA COMENZARON AYER A VIVIR LA FIESTA

Momo conquista Brasil

El Carnaval de Río de Janeiro, cuyo origen se remonta al siglo XVIII, se inició oficialmente en la tarde de ayer, cuando el alcalde de esta ciudad de seis millones de habitantes le entregó las llaves de la misma al Rey Momo, un personaje bonachón y obeso que simboliza la alegría y todos los excesos de este jolgorio.

Pero la fiesta realmente se empieza a sentir en toda su dimensión a partir de hoy, cuando la ciudad sea invadida por los aproximadamente cien mil turistas que las autoridades locales estiman vendrán del exterior y de los distintos estados brasileños, atraídos por la fama mundial de este Carnaval.

Uno de esos miles de turistas que vendrá y que obligó a la Policía a desplegar un operativo de seguridad reservado para un jefe de Estado, es la madre del presidente de Estados Unidos, Barbara Bush, que se espera asista al sambódromo a presenciar al menos uno de los dos desfiles de las escolas.

Pero al margen del operativo de seguridad que obliga la presencia de la madre del presidente George W. Bush, ella posiblemente tenga que encarar algunas de las doce mil máscaras del enemigo número uno de Estados Unidos, el saudita Osama bin Laden, que un fabricante brasileño puso a la venta por dos y seis dólares (según su grado de elaboración) para que sus coterráneos y turistas se disfracen.

Este año en el sambódromo (una avenida de 700 metros bordeada por tribunas con capacidad para setenta mil espectadores) desfilarán los próximos domingo y lunes las catorce escuelas de samba, que con su derroche de ritmo, alegría, color y sensualidad se disputarán el simbólico título de ser la mejor.

Cada una de las catorce escuelas exhibirá en 60 minutos de desfile el arduo trabajo realizado durante un año, esforzándose no sólo por arrancar los aplausos de los espectadores, sino el beneplácito de los estrictos once jurados para obtener la mayor puntuación.

En las dos jornadas de desfile, que se realizan entre la noche y la madrugada del día siguiente, desfilarán con todo su brillo y colorido las carrozas alegóricas a temas nacionales como la Amazonia, al tiempo que el ritmo del tradicional samba retumbará en la pasarela incitando a los cuerpos de bailarines y espectadores a seguirlo con sensuales movimientos. La sensualidad que caracteriza al samba lleva a los turistas y a los propios brasileños en las calles de la ciudad y los sitios de diversión a una fiesta de sexo que las autoridades no pueden controlar, por lo que se esfuerzan por minimizar los riesgos que producen esos excesos, el principal de ellos es el sida.

Para ello, el ministerio de Salud se preparó para distribuir gratuitamente durante los cuatro días de Carnaval ocho millones de preservativos. Además de este riesgo, este año existe para los turistas uno adicional que viene afectando desde principios del año a los cariocas: el dengue. La epidemia ya ha cobrado la vida de ocho personas y más de 18 mil enfermos contabilizan las estadísticas oficiales.

La amenaza de esta epidemia es tan evidente, que la secretaría municipal de Turismo puso en marcha una campaña informativa en los hoteles de la ciudad, donde los turistas son recibidos con folletos explicativos de las medidas de prevención que deben observar para disfrutar del frenesí del Carnaval. También, durante estos cuatro días de fiesta y locura, la Policía despliega un especial operativo de vigilancia que este año fue aumentado en 30 por ciento, con 15 mil efectivos de la Policía militar en las calles de la ciudad y todo el Estado de Río de Janeiro.

Un millón y medio en Bahía

El Carnaval en Salvador, en el nordeste de Brasil, comenzó ayer a lo grande: las sacerdotisas de los cultos africanos recibieron las llaves de la ciudad y una multitud estimada en un millón y medio de personas se lanzó a las calles en el primer día de una fiesta que durará una semana.

Los cantantes Caetano Veloso, Gilberto Gil y Daniela Mercury participaron del gran baile colectivo y encabezaron a sus grupos de amigos y admiradores, en un Carnaval que, a diferencia del de Río de Janeiro, no ocurre en un sambódromo sino que su escenario son las calles principales de la ciudad.

Este año, el Carnaval de Salvador homenajea a los millones de esclavos traídos de Africa durante casi cuatro siglos para que trabajaran en las plantaciones de azúcar, algodón y café.

Por ese motivo, las autoridades locales invitaron al «Carnaváfrica» a varios grupos musicales africanos y una nutrida delegación de embajadores de países de ese continente participó en la jornada inaugural.

La programación del Carnaval prevé el desfile de 165 «trios eletricos», carrozas gigantes que incluyen hasta bandas de música, durante los siete días del Carnaval.

Los camarotes más buscados para ver el desfile son los de Daniela Mercury y Gilberto Gil, frente a la playa, que ofrecen comidas y bebidas a sus privilegiados invitados. La hilera de camarotes frente a las playas de la Barra son los preferidos por las empresas de renombre y los asistentes VIP.

Algunas de esas empresas, como Menéndez Amerino, la principal fabricante de habanos de Brasil, alquilaron camarotes de varios pisos para sus invitados que incluyen discoteca, teatro y salas de masaje.

Los directivos de Bahíatursa, el ente oficial del turismo en Bahía, prevé que un millón de turistas participarán del Carnaval, cincuenta mil serán extranjeros.

También los policías tienen motivos para el festejo: su amenaza de huelga rindió frutos y cada uno de los 16 mil efectivos alistados para garantizar la seguridad durante el Carnaval cobrará una gratificación diaria de algo más de cien dólares. *

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