Los Tontos en Sala Zitarrosa
Raúl Forlán Lamarque
Hoy Los Tontos siguen presentando formato de trío: además de Renzo (Guridi) Teflón, se agregan Telechea y Dávila para darle credibilidad y al mismo tiempo continuidad a un proyecto musical que a mediados de la década del ochenta se inició actuando en pequeños ciclos, más tarde en espectáculos masivos, hasta luego caer en un progresivo declive que llevó al trío a desmembrarse.
Lo cierto es que el 7 de abril Los Tontos se presentarán en concierto en la Sala Zitarrosa a partir de las 21.30. Intervendrán, además del trío, otros importantes músicos que seguramente harán más grosso el sonido de este espectáculo denominado «Los Tontos descafeinados»: el guitarrista y bajista Orlando Fernández (Cadáveres Ilustres, Exilio Psíquico(, Wilson Negreira (Los Terapeutas) en percusión y Eddie Porcile en guitarra, saxo y percusión.
Los Tontos fueron un grupo de punta en la década del ochenta. El trío estaba conformado por Renzo (voz y bajo), Calvin (guitarra) y Leo Baroncini (batería). En aquel momento precisamente Baroncini tocaba con Los Estómagos y también formaba parte de la banda de apoyo de Fernando Cabrera y finalmente, por presiones más que razonabels, tuvo que tomar una decisión: eligió a Los Tontos.
Seguramente los festivales del Teatro de Verano en el que el trío participó y básicamente el Festival Montevideo Rock de 1987 en la Rural del Prado, logró expandir formidablemente la estética del grupo. Dentro de las actitudes darks del momento, Los Tontos actuaron por oposición y articularon un discuros parodial, flemático e irónico que impactó en el público en forma masiva, al punto tal que su primer disco denominado Los Tontos llegó a ser furor.
Tal vez por las presiones de la discográfica o por la simple premura de aprovechar esa correntada multitudinaria de aprobación, Los Tontos gestaron un segundo disco: Los Tontos al natural fue un disco con canciones que no poeseían la frescura del trabajo anterior, aunque sí la actitud desenfadada en los textos. No fue un disco de consolidación artística o de crecimiento real de las posibilidades sonoras, pero al público no le importó demasiado y el registro en poco fue disco de oro y más tarde de platino, algo inusual para la historia del rock nacional.
Cuando el grupo decidió separarse, ya habían recibido cascotazos críticos desde los medios de comunicación y cascotazos literales durante la actuación del trío en el II Montevideo Rock ocurrido en el Estadio Franzini. Los Tontos, ante la intolerancia por parte del público, decidió retirarse del escenario. Fue el principio de un final. Toda separación siempre es conflictiva, dura. Así que mientras Calvin y Leo decidían que su mejor fortuna podía estar en el exterior del país, Renzo Teflón comenzó a tener apariciones como invitado y asimismo en plan de solista. Y como solista Teflón grabó un disco más que interesante al que llamó sugestivamente Je Je.
Los Tontos fue de esos grupos de rock que verdaderamente vivió en el podio y más tarde tuvo una lapidaria caída: fue increíble cómo el público luego de festejarlos masivamente , se les dio vuelta, tal vez por la crítica periodística (en la que este cronista no se excluye) y su influencia o lisa y llanamente porque la propuesta no se había proundizado como se esperaba, luego de un comienzo más que auspicioso.
El año pasado Teflón reformuló al trío. Y se grabó el atractivo Los archivos secretos del Dr. Teflón. El impacto del guerrero (Teflón) que nunca detiene su marcha: el placer puro de hacer música y celebrarla junto a un auditorio. Como siempre, hay adherentes y disidentes a esta nueva estación musical del trío ya sin Baroncini ni Calvin. Y la idea de estas en escena, pues, se concretará con buenas posibilidades de diseñar un espectáculo ambicioso de acuerdo al potencial que brinda la Sala Zitarrosa: el trío con el soporte de Orlando Fernández, Wilson Negreira y Eddie Porcile el viernes 7 repasarán todos los discos de Los Tontos y se atreverán con clásicos de Jimi Hendrix, Charly García, The Cure, Leo Masliah y los españoles de La Unión.
Renzó Teflón está de vuelta y habrá que ir o ir.
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