El Oscar, una entrada asegurada al séptimo cielo hollywoodense

Un Oscar es sinónimo de entrada garantizada al panteón hollywoodiense del séptimo arte. Ya más prosaicos, también se traduce por un significativo aumento de salario, avalancha de propuestas de trabajo y la admiración del resto de la profesión.

Al menos por un tiempo…

Entrar en el club de los Oscar, el más exclusivo de la profesión, admisión que se sella con la entrega de una pequeña estatuilla dorada delante de mil millones de telespectadores, abre puertas insospechadas, según un informe de AFP.

«Ganar un Oscar es una marca de distinción que te sigue a todas partes. Después de eso, y para siempre, no eres más que un ganador en los Oscar», explica Virginia Campbell, redactora jefa de la revista especializada Movieline.

Una candidatura, mejor si está secundada con el Oscar, y los grandes estudios de Hollywood batallan por incluir el nombre del afortunado en sus listas.

Un compositor, por ejemplo, puede ver su salario duplicado y cobrar entre 700.000 dólares y un millón por película.

El Oscar de mejor actor o actriz propulsa generalmente al laureado o laureada al olimpo de los millonarios si ya no lo era.

El salario por película de Helen Hunt (ganadora del Oscar de mejor actriz por Mejor imposible) pasó de un día para otro de dos a ocho millones de dólares y el de Marisa Tomei (Oscar a mejor secundaria por Mi primo Vinnie) de 200.000 a dos millones de dólares. El éxito de esta última, sin embargo, cayó estrepitosamente después de protagonizar varias películas que fueron fiascos comerciales.

La candidatura a los Oscar 2000 por Ocaso de un amor ayudó considerablemente a la actriz Julianne Moore a lograr ser la protagonista de Hannibal, la continuación del El silencio de los inocentes al lado de Anthony Hopkins. Mientras, su ‘caché’, de un millón de dólares, se duplicó…

Una estatuilla dorada supone un revulsivo contra la indeferencia. «Un Oscar cambia todo. Aumenta el abanico de elecciones y las ofertas de trabajo. Una victoria te eleva al nivel superior», confirmó recientemente al diario Los Angeles Times el director de fotografía Janusz Kaminski.

Desde sus dos Oscar por la mejor fotografía de La lista de Schindler y Rescatando al soldado Ryan, su teléfono no deja de sonar y los directores más importantes le proponen trabajar en su próxima película.

«Está claro, me ha ayudado (el Oscar) a obtener un mayor salario, pero lo más importante para mí era gozar de una mayor libertad artística. Ganar un Oscar te alienta a ser más valiente. Tus elecciones no son tan cuestionadas», declaró. Un actor como Jeffrey Rush, totalmente desconocido antes de su Oscar por su papel en Claroscuro, no ha parado de rodar desde entonces: aparece, por ejemplo, en Shakespeare apasionado y Elizabeth.

Por último, para una película, una victoria en los Oscar supone en general el principio de una segunda ronda por los cines y garantiza una subida de ingresos de taquilla de un 32% de media.

Por ejemplo, el año pasado, Shakespeare apasionado vio como su cifra de negocios aumentaba un 37% después de su victoria con un total de 100,2 millones de dólares de recaudación sólo en el mercado norteamericano.

Idem para Titanic (+22%), El paciente inglés, (+25%), La lista de Schindler (+60%), o El último emperador (+72%).

Aunque la gloria y la fortuna no siempre vienen de la mano de «Oscar». Grandes nombres que funcionan bien en la taquilla como Tom Cruise, Bruce Willis o Arnold Schwarzenegger no tienen nada que envidiar a Jack Nicholson, tres veces «oscarizado».

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