Mundo Grúa ganó el Flechazo
El debate se realizó en el marco de los XII Encuentros de Cine de América Latina, informa AFP.
Entre los panelistas se encontraban los argentinos José Glusman (Cien años de perdón), Eduardo Zvetelam (compositor de la música de Glusman), Gabriela Golder (cortometraje En memorias de los pájaros), Rodrigo Moscoso (cortometraje, Leo 16) y el chileno Cristián Galáz (El chacotero sentimental).
La película argentina Mundo Grúa fue galardonada con el premio «Flechazo», máximo galardón de este XII Encuentro, anunció el presidente del Jurado, el mexicano Paul Leduc.
La comedia mexicana Santitos, ópera prima de Alejandro Springall recibió una mención especial, mientras que el Premio de la Crítica Francesa, instituido por primera vez este año fue para Santitos, con una mención para Luminarias, película mexicano-estadounidense de José Luis Valenzuela. El Premio del Público, otorgado por el diario regional La Depeche du Midi fue concedido a El chacotero sentimental.
El debate Moscoso, originario de Salta, planteó las dificultades que encuentra un joven realizador, cuya película transcurre en su provincia natal, «pues todo el sistema de producción, alquiler y equipos y gente capacitada está en Buenos Aires». Su película participa en Toulouse en la sección Coup de pouce (Empuje) pues necesita apoyo financiero para poder convertirla en 35 mm.
Galaz, consideró paradójico «constatar que los latinoamericanos vengamos a Europa para ver cine latinoamericano. Esto muestra inmediatamente que nuestro problema es la distribución y exhibición y que hace falta una política de Estado, pues es necesario crear un mercado intrarregional».
Glusman apuntó entonces que el obstáculo es «la concentración de poder y bienes», pero consideró que tomar resoluciones a nivel político «no está en nuestras manos».
Galaz volvió a la carga lamentando que en Chile no exista un Instituto Nacional de Cine, sino un Fondo Nacional de Desarrollo de las Artes y la Cultura «de muy bajo presupuesto», y por lo tanto «la producción depende del esfuerzo individual».
Hasta ahora, la creación de foros regionales económicos como el Mercosur, el Pacto Andino o los Tratados de Libre Comercio (TLC) en el que está México o entre otras naciones centroamericanas, no han aportado –en opinión de los panelistas– «ningún apoyo a la cultura». «Los gobiernos no tienen ningún interés y sólo depende de la presión de nosotros», apuntó el director de El chacotero sentimental.
En cambio, Gabriela Golder opinó que lo que tiene que «cambiar es la mentalidad» y que «los gobiernos comprendan lo importante que es la difusión de la cultura».
Ante esa situación surgió el debate de hacia dónde, entonces, tiene que dirigirse la creación. Golder estimó que el cine latinoamericano «debe ser universal» (…) «se le cierran las fronteras, pues se esperan determinados temas» y que eso se convierte en un círculo vicioso, «pues no tenemos mercados para abordar otras temáticas».
Mosoco afirmó que «sí existen películas que están rompiendo el esquema de lo que se espera, y que muestran un cambio de actitud como Silvia Prieto del argentino Martín Rejtman o Mundo grúa de Pablo Trapero.
Galaz fue contundente al asegurar que «cuando hago una película, la hago pensando en el público de Chile y de América Latina (…) porque primero tenemos que pensar en nuestro público y en nuestras culturas».
Glusman apuntó entonces que «hay tantos cines como cineastas.
No es un asunto universal, aunque puedan serlo las temáticas y que lo fundamental es ser fieles a nosotros mismos».
Allí Zvetelman apuntó como broche de cierre que «no se puede trabajar genuinamente desde la creación, pensando en un mercado potencial».
Compartí tu opinión con toda la comunidad