Ritmo, armonía y un swing arrebatador

Thomas Werner

Dos versiones del presente CD datan de 1960 («The Midnight Sun Will Never Set» y «Parisian Thoroughfare») y una de 1963 (un irreverente twist que rebaja al célebre «Saint Louis Blues»). Las otras once son de 1959, cuando Quincy Jones tenía 26 años, había tocado trompeta en las orquestas de Lionel Hampton y Dizzy Gillespie, y se perfilaba como uno de los más sensacionales arregladores y directores del jazz.

La música que brota de estas grabaciones combina un swing espectacular con un panorama sonoro de enorme belleza. Los arreglos amalgaman el ritmo fluido de la orquesta de Count Basie con el «punch» de la de Gillespie, y agregan la riqueza armónica y las sorprendentes combinaciones instrumentales del director. Las variaciones tímbricas, las contrastantes dinámicas, el uso de las sordinas, los penetrantes metales oponiéndose a los dulces sonidos de los saxófonos, los «riffs» repetitivos e insistentes y las espléndidas intervenciones solistas, hacen que cada uno de los bien conocidos temas («Caravan, «Cherokee», «Air Mail Special», «Tuxedo Junction», etcétera) se oigan con renovado placer. Cuenta para ello con un listado de músicos que eran primeras figuras del jazz hace cuatro décadas: Clark Terry, Harry Edison, Urbie Green, Les Spann, Phil Woods, Jerome Richardson, Benny Golson, Milt Hinton y otros fenómenos.

El inagotable talento de Quincy Jones lo llevó años después a ser un celebrado compositor de cine y televisión en Hollywood, y a promocionar músicos jóvenes sin relación alguna con el jazz. Pero este volumen es un precioso documento de su mejor época al frente de «la big band más agradable, fuera de Ellington y Basie, a fines de los años 50″ (según Joachim Ernst Berendt).

Compact Jazz: Quincy Jones. Mercury 832 832-2. Catorce grabaciones, duración 47 minutos. En disquería Parsifal, 276 pesos.

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