Cien años de la leyenda
Alemania celebrará el jueves el centenario del nacimiento de la intérprete de «El ángel azul», a quien rendirá homenaje oficialmente el presidente Johannes Rau. Sin embargo, en vida de la estrella, las relaciones con su país natal fueron conflictivas.
El presidente alemán decidió honrar a «una artista sin par que se comprometió en favor de la libertad y de la democracia en la época de la dictadura nacional-socialista», pero numerosos alemanes siguieron considerándola, mucho después de 1945, como una traidora.
Diectrich, que se fue a Hollywood inmediatamente después de ser revelada en «El ángel azul» de Josef Sternberg (1930), huyendo del nazismo, adquirió la nacionalidad norteamericana e incluso cantó para las tropas norteamericanas en el frente europeo durante la Segunda Guerra Mundial.
Diva y sex-symbol de toda una generación, Dietrich trabajó con los más grandes cineastas, de Ernst Lubitsch a Fritz Lang, pasando por Orson Welles y Alfred Hitchcock.
Hija de un oficial de la policía prusiana, María Magdalena von Losch, su verdadero nombre, ocultaba tras sus ademanes de vamp y su voz sensual un carácter severo forjado por una estricta educación. Pero era también una gran consumidora de alcohol y medicamentos.
«Sólo con su voz puede derretirte el corazón», dijo de ella Ernest Hemingway, uno de sus muchos amantes.
Sus relaciones con su hija, Maria Riva, que reside en Nueva York, fueron siempre tormentosas.
En la ceremonia oficial «Marlene-Hundert», que se realizará el 29 de este mes en el Friedrichstadtpalast, participarán grandes estrellas alemanas, entre ellas, la que en aspecto y aura la recuerda más que todas, Ute Lemper.
Será un festival de canciones legendarias de la famosa intérprete, entre las que se escucharán sin duda: «Ich bin von Kopf bis Fuss auf Liebe eingestellt» (Estoy hecha de la cabeza a los pies para el amor), «Ich bin die fesche Lola» (Soy la elegante Lola), «Allein in einer grossen Stadt» (Sola en una gran ciudad).
Marlene Dietrich había nacido en Berlín el 27 de diciembre de 1901 y murió en París el 6 de mayo de 1991.
Diez días después fue inhumada en el cementerio ciudadano del distrito de Friedenau, en Berlín, lugar al cual el 27 de diciembre irán en peregrinación sus admiradores de todo el mundo.
El cumpleaños de Marlene será festejado en el Filmmuseum en Potsdamerplatz, donde por primera vez se mostrarán películas sobre su vida privada, y también la única copia que quedó del legendario concierto que Marlene dio en Estocolmo en el 63.
El Teatro Renaissance pondrá en escena entre el 26 y el 31 de diciembre un éxito de estos años, «Marlene Dietrich»; mientras el Teatro Hebbel recurrirá a un psicodrama de la diva: «Pertenezco sólo a mí…»
Desde el 13 de diciembre el cine Arsenal le dedica una amplia retrospectiva con películas que hicieron historia como «El ángel azul», «Marruecos», «Venus rubia» y «Manón Lescaut».
En el Filmmuseum fue organizada una muestra «Forever Young», donde se exponen muchos objetos inéditos de su pertenencia –vestidos, cartas, fotos– que muestran aspectos desconocidos de la vida de la actriz.
La protagonista de «El ángel azul» dejó casi 16.500 fotos y 45.000 cartas, además de 3.000 vestidos de filmes y propios, 400 sombreros y 130 valijas, cajas de sombreros y beauty-cases.
Berlín compró sus pertenencias en 1993 por 5 millones de dólares y también le dedicó una plaza en el complejo de Potsdamerplatz donde, anualmente, se celebra el Festival cinematográfico de la Berlinale.
En los festejos para la diva fatal y también andrógina no falta tampoco una muestra en el museo de los homosexuales en Berlín: «Marlene, el tercer sexo», es el título de la exposición abierta hasta el 1º de abril.
Unos 500 objetos de la vida y de la carrera de la actriz documentan su relación con sus admiradores, con los amigos gay, con colaboradores y admiradores, como también las relaciones con sus amigas lesbianas como la cantante Claire Waldoff o la escritora Mercedes de Acosta.
En el municipio de Schoenberg, el distrito donde vivía Marlene, una muestra recuerda a la berlinesa más famosa de todos los tiempos: «Schoenberg-Hollywood-Berlín». *
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