Entrevista a Joan Jara, viuda del cantante-mártir chileno
Joan Jara, tras una estadía en Londres (donde siguió las vicisitudes de la extradición de Pinochet, el asesino que ordenó la muerte de su marido), asistió el pasado fin de semana a un macro-concierto realizado en una localidad cercana a Barcelona «contra la impunidad en América Latina». En él actuaron Ana Belén, Víctor Manuel, Mercedes Sosa y otros cantores españoles y latinoamericanos. (Estaba anunciado Daniel Viglietti, pero el cantautor uruguayo no pudo concurrir).
Joan Jara y el retorno de Pinochet a Chile
«Cuando vi a esa especie de Lázaro que se levantaba de su silla de ruedas al llegar a Santiago, sentí asco y vergüenza. Vergüenza no sólo por Chile, mi patria de ahora, sino también por Gran Bretaña, mi patria de origen».
Para Joan Jara, «el ‘anciano’ general» (entre comillas, subraya) se ha burlado de la Justicia universal. «Sentí un momento de desilusión cuando supe que Pinochet volvía a Chile, pero ahora –después de lo que pasó en Inglaterra y en España– la pelota está sobre nuestro tejado, en Chile, y nos toca a nosotros seguir la lucha por la verdad y la justicia. Y la seguiremos…»
Así de concreta y concisa fue su respuesta a LA REPUBLICA, cuando le preguntamos qué sintió al ver la vuelta del ex dictador a Chile.
Joan Jara y la memoria histórica
«La memoria histórica siempre está vigente», nos dijo. «Desgraciadamente siempre hay que pensar en el pasado y ese pasado para mí –y para muchos chilenos y chilenas es trágico y doloroso. Durante más de 10 años, cuando pensaba en Víctor, veía su cuerpo torturado y mutilado en la morgue. Como tantos chilenos, viví con la muerte y la tortura. Pero ahora cuando pienso en él, siento su herencia: su ejemplo y su canto, su poesía, con los que comunicaba muy directamente con su pueblo y con todos los pueblos».
Joan Jara cree que «estamos perdiendo el pasado, el recuerdo del pasado». Por eso decidí dar el testimonio de mi vida con Víctor y escribí un libro –un libro testimonial– que se publicó en 1983 en España y luego en Inglaterra».
Unfinished song («Canción inacabada») fue el título que le puso Joan. «Canto truncado» fue el que le puso la editorial española. «No me gustó. Durante muchos años, los pueblos –a través de sus artistas– brindaron su solidaridad a Chile cantando las canciones de Víctor y aún hoy se siguen cantando. ¿Cómo se puede decir que ese canto se truncó? Está «still unfinished» (aún inacabado»), afirmó.
Joan Jara y la «Vida propia» de su libro «El libro tuvo éxito», manifestó. «Fue traducido a 13 idiomas y tuvo muchas ediciones. Tuvo una vida propia. Yo pensaba que sus ediciones eran una muestra de solidaridad con Chile, pero cuando en 1993 volví a Chile vi la importancia del testimonio: Víctor, censurado y prohibido en los medios, era desconocido como artista por los jóvenes, era un mito».
«A los 25 años, este libro tiene ahora una segunda vida: vuelve a publicarse porque hay demanda del público. Muchos quieren saber la vida de Víctor. Y no se debe al debate sobre Pinochet. Se publicó en Italia antes del arresto londinense del dictador. Es milagroso y reconfortante que no se olvide ni a Víctor ni al golpe militar que lo mató a él y cercenó la democracia en su patria».
«Ahora se reedita en España. Esta nueva edición tiene un epílogo mío: resumí 25 años –tras la muerte de Víctor– en 8 páginas».
Joan Jara y la visión de Víctor
¿Cuál fue el mensaje de Víctor Jara? Para Joan es muy claro: «Fue siempre fiel a sus raíces (provenía de una familia muy humilde) y fue el vocero de las aspiraciones y esperanzas de su pueblo». Pero, subraya, «interpretó a su gente con humildad, sin paternalismo alguno».
Y por eso tantos lo recuerdan. Pero hay muchos, especialmente los jóvenes «a quienes robaron su pasado». Joan tiene muy claro que «hay que conocer la historia y la labor de los artistas es parte de ella».
Por eso su afán de rescatar la memoria de Víctor, su ejemplo y su obra.
«Pero quiero que se recuerde al Víctor vivo, al Víctor artista, al Víctor cantando y al canto de Víctor; no al Víctor muerto, al Víctor mártir», asegura. «Mi propósito, lo que quiero, es que Víctor sea un ser real, una persona de carne y hueso, que dejó un ejemplo y una obra. No quiero que sea un mito, un afiche, Víctor sirve mucho más como una persona que se recuerda que como un mito».
Joan Jara y la Fundación Víctor Jara
En 1993, Joan fundó la «Fundación Víctor Jara». El primer objetivo de la Fundación fue rescatar la memoria colectiva y poner a Víctor en su lugar. Quisimos recuperar sus canciones y –en lo posible– sus grabaciones. Esto ya está hecho: hay un disco en el que artistas latinoamericanos y españoles cantan sus canciones y este disco lo editó la Fundación».
«Nuestra tarea ahora, el segundo objetivo, es publicar todos los materiales que tenemos en nuestros archivos. Hay una demanda popular por conocer a Víctor. Nuestra energía se debe volcar a satisfacer esa demanda».
«También prestamos nuestro apoyo al pueblo mapuche, a los indígenas que luchan por conservar su cultura. Y lo hacemos porque allí estaría Víctor y porque –como él– creemos que es lo justo. La Fundación apoya a las comunicades indígenas que quieren mantener sus tradiciones.
Joan Jara y la lucha por la verdad y la justicia
¿Qué pasará ahora en Chile, tras la vuelta de Pinochet? Para Joan Jara «hay que seguir luchando». «La pelota está ahora en nuestro tejado, como diría Víctor», asegura. «Nos toca a nosotros seguir luchando por la verdad y la justicia. Y seguiremos luchando….»
«Mi hija Amanda y yo presentamos una querella contra Pinochet por asesinato. Ya lo habíamos hecho, en 1978 (por homicidio), pero fue sobreseída. Ahora la nuestra (que formalizamos en setiembre del año pasado) es una de las 76 que hay contra Pinochet».
«Y no sólo hay que juzgar a Pinochet. Están todos los otros que asesinaron e hicieron desaparecer a tantos jóvenes. Víctor debía ser también un desaparecido, pero yo pude ver su cadáver antes de que lo fuera. Por eso con Víctor llevo en mi alma y mi corazón a tantos jóvenes chilenos…»
«Hemos luchado, y seguiremos luchando, por que se juzgue a Pinochet y a los otros (que son muchos)».
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