Los corderitos de Dios

En este libro de relatos que rescata algunos de los más valiosos textos de Mauricio Rosencof, el escritor y dramaturgo construye un entrañable calidoscopio humano. Los corderitos de Dios del título, sin ánimo naturalmente peyorativo para ninguna creencia religiosa, somos obviamente nosotros mismos, porque, como es habitual, los personajes del entrañable narrador son uruguayos. El creador recorre los senderos de su memoria, para evocar criaturas humanas que integran el paisaje, su cotidianidad, que también es   naturalmente   nuestra propia realidad. Este es el Rosencof inventor del popular Tuleque y el que puede hablar y pensar como los que quedaron marginados de la sociedad, porque conoce bien sus códigos de convivencia que se nutren de la intransferible universidad de la calle. Por las páginas de este libro transitan criaturas reales de carne y hueso que gozan y sufren como cualquier uruguayo común, porque son o han sido reales. En el prólogo de esta obra, Hugo Alfaro afirma que «todos tenemos un Humaitá y Garibaldi en la memoria y no pocos en el corazón», en alusión a los territorios del barrio que evoca Mauricio Rosencof, una zona de Montevideo donde coincidentemente el periodista que escribe esta nota también pasó su infancia.

Mauricio Rosencof ensaya una mirada tierna, nostálgica y dotada de fino humor, para rescatar personajes y situaciones tan tradicionales como entrañables: el boliche pobre y el gallego, el tablado y el cine del barrio, entre otras imágenes impresas en su retina y su memoria. *

(Editorial Fin de Siglo)

 

 

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