Códigos y períodos
—¿Porque te parece que hay códigos que los españoles no entienden? Porque nosotros sí entendemos lo que viene de allá.
–Hay dos partes de la respuesta. La primera es que nosotros no entendemos lo que viene de España, aunque igual entendemos más de lo que ellos comprenden la música uruguaya. La segunda parte de la respuesta es que evidentemente el vector de difusión cultural tiene una dirección flechada, igual que el vector de intercambio económico. Las condiciones para vender materia prima de acá para allá, son diferentes que cuando ésta viene procesada y la volvés a pagar mucho más cara. Lo mismo pasa con todo lo cultural, por un tema larguísimo que va desde la dependencia sicológica del hermano mayor lejano, hasta leyes de mercado internacionales. Estamos muy acostumbrados a mirar para afuera, pero aparte ellos tienen el poder económico y llevan siglos en eso. Cuando me di cuenta de que la comunicación con España, para que ellos entendieran los códigos iba a llevar diez discos, decidí hacer lo que yo necesitaba artísticamente, no lo que esperaban de mí. Decidí no hacer ese disco con un productor español de éxito, músicos «funcionarios» de estudio y ocho invitados célebres a los que tengo acceso con una llamada telefónica. El precio era demasiado alto para mí. Conociéndome sabía que iba a terminar con una depresión espantosa, porque si hacía un disco así y me iba bien, quería decir que había ideado una estrategia de marketing exitosa, pero ¿qué me quedaba para mí? ¿Qué era lo que iba a comprar la gente?, ¿al amigo de Joaquín Sabina? Me pasó al principio de mi carrera en España. Hacía entrevistas y cuando llegaba la pregunta «y, ¿cómo es Joaquín personalmente?» me daba cuenta que todo lo demás que había dicho no importaba en lo más mínimo.
–¿No pasó lo mismo acá que te empezaron a difundir más porque te iba bien en España?
–Sí. Yo vi dos períodos aquí. El primero fue el de los titulares tipo «el uruguayo amigo de Joaquín Sabina» y el segundo fue cuando en los shows veía que la gente cantaba mis canciones. Es que la primera etapa hubiera sido insostenible. La puerta que se me abrió fue esa, son tan pocas las puertas que se abren en la música uruguaya, que no me importó. Fueron un par de años de malentendidos pero ahora está todo claro. Creo que a partir de Frontera dejé muchas cosas en claro: quién soy, qué tipo de música quiero hacer, de dónde soy y dónde está mi terreno.
A mí me importa tener algo que decir. Yo hubiera seguido muy contento aquí, haciendo mi circuito de recitales y viviendo de la medicina. Eso es mucho mejor que andar con un agente de seguridad para todos lados, como andan muchos, para aparecer a cualquier precio en cualquier lado. *
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