Beatriz Flores Silva reclamó trabajo y más oportunidades para los jóvenes
El otorgamiento del «Colón de Oro» a la Mejor Película, por parte del Jurado Internacional de la 27ª edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, al filme uruguayo En la puta vida (al que se agregó el galardón «La llave de la prisión», de los reclusos del Centro Penitenciario onubense que vieron las películas «a concurso» del Festival dejó, literalmente, emocionada hasta las lágrimas y luego exhaustas a la directora de la obra, Beatriz Flores Silva, y a la actriz Mariana Santangelo.
–¿Qué significa este «Colón de Oro»?
Mariana: —Ante todo, te diré que cuando subí al escenario tenía la piel de gallina y la mantuve todo el tiempo. Para todo el equipo de la película es una gran satisfacción, una emoción enorme y un reconocimiento a un gran esfuerzo. Creo que Montevideo sabe que esta película costó mucho rodarla y costó también mucho terminarla. Creo que las lágrimas de Beatriz eran también la emoción por el cumplimiento y lo feliz del reconocimiento de «su» sueño…
Beatriz: —Bueno, aquí estoy «reponiéndome» (Sonrisas y gesto de «poner comillas») de un nivel de emoción total. La verdad, no esperaba que la película se llevaría el premio máximo del festival. Pensaba que tendría algún reconocimiento, porque había tenido buenas reacciones en la proyección oficial, pero esto ha sido una cosa extraordinaria. Estuve como 10 minutos pegada al teléfono cuando me llamaron a Bruselas para decírmelo, porque no me lo creía. Hay lugares que son míticos y para mí Huelva ya es uno de ellos. El Festival da importancia y salida al mercado a las películas latinoamericanas y este premio puede tener una repercusión importante a varios niveles. Apenas quince días después del Premio Especial del Jurado del Festival de Trieste, esta gratificación es una verdadera maravilla. Premia –en realidad– el esfuerzo enorme que significó la película y que los lectores de LA REPUBLICA conocen y que después de leer (risas) tus artículos y lo que escribas ahora sí que lo sabrán.
–Si el «Colón» fue una sorpresa, ¿qué fue el Premio de «La llave de la prisión»?
Beatriz: —La experiencia de ir a la cárcel de Huelva fue excelente. Fuimos con una guionista mexicana y otra gente del cine, proyectamos la película, hablamos con los presos, fue muy interesante. Yo estoy un poco contra las cárceles, contra su existencia, realmente no entiendo mucho para qué sirven…
–A lo mejor, la película sirvió más a los reclusos…
Beatriz: —…Yo no lo sé, pero sentí que había podido haber aportado algo y me alegró. Si eso fue de alguna utilidad me parece maravilloso. Y que encima me premie a mí esta gente, me emociona mucho.
Mariana: —Fue una sorpresa total. Yo ni sabía que Beatriz fue a la cárcel, porque llegué después y ella se había ido. La verdad, me hubiera gustado estar allí. Eso fue lo que pensé cuando me enteré del premio.
—¿Cuál es ahora el futuro para «En la puta vida» y para el cine uruguayo?
Beatriz:–Nos vamos ahora a La Habana, en cuyo Festival también competiremos en los próximos días. La película ha sido seleccionada para aspirar al Oscar a la película extranjera. Esto no tiene mucho más significado que el simbólico, pero es la primera vez que Uruguay se ha inscrito para los Oscar.
El cine uruguayo se ha puesto los pantalones largos. Gracias a los esfuerzos de mis colegas y míos, durante tantos años. Ya no es un botija, es un muchacho joven. Tengo la alegría de sentir que he podido en parte protagonizar este nuevo fenómeno.
–Después de este triunfo, ¿qué mensaje enviarían a la verdadera Elisa, a la que conocemos como Elisa?
Beatriz: —Le diría: gracias. Gracias por su historia, por lo que nos ha brindado. Sí, muchas gracias, gracias realmente.
Mariana: —Que es una heroína, una superestrella, que salga de donde está escondida, que no tiene que tener miedo a nada…
–¿Y a nuestra común amiga María Urruzola, ¿qué le dirían?
Beatriz: —También gracias, muchas gracias. Gracias por haberse implicado tanto como ella se implicó con tanta valentía. Pienso que ha sido maravilloso su trabajo sobre este caso. Nosotros nos apartamos un poco de la línea de su libro, lo contamos de otra manera, pero conservando la esencia del mismo. Ella lo aprobó en una nota que escribió y a nosotros nos dio un placer inmenso, porque la gente debe estar contenta con la parte de trabajo que uno pone en una labor en común.
Mariana: —Que le debo tomar un café con ella. Me invitó a hacerlo pero con la locura del estreno no fue posible. La próxima vez que ella vaya a Buenos Aires tomaremos juntas ese café que le debo, porque sé que es una mujer interesante y valiente y me gustan las mujeres valientes. Quiero aprender de ellas.
–¿Qué mensaje quieren enviar a los uruguayos?
Beatriz: —Me gustaría que las autoridades uruguayas apoyaran a estas mujeres (como la Elisa de la película) y las ayudaran en las situaciones que viven, como lo pide la protagonista al final de la película. Hay cosas que se pueden hacer desde Uruguay y que debe importar a toda la sociedad uruguaya. Me parece que tenemos que preocuparnos más de nuestros jóvenes. Tengo hijos jóvenes y me preocupa la juventud uruguaya. Veo que hay jóvenes que no tienen trabajo, estudios, que no tienen nada y que están expuestos a situaciones bastante graves, con peligros como los que sufrió Elisa. Todo lo que se pueda hacer por los jóvenes es poco.
Mariana: —Yo pienso lo mismo que Beatriz. Hay que ayudar y proteger a los jóvenes. Pero también quiero mandar un beso «enorme» a todos los uruguayos y pedirles que me cuiden la rambla de Montevideo…
–¿Por qué específicamente la rambla?
Mariana: —Porque me gusta y porque pasé allí mucho tiempo durante el rodaje… *
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