VIENE DE ACTUAR EN BUENOS AIRES Y MEXICO

Viglietti en la Zitarrosa

Sin duda se trata de uno de los artistas fundamentales de la música popular uruguaya. Junto a Zitarrosa y Los Olimareños uno de los nombres principales en elaborar una propuesta netamente uruguaya, que ha tenido infinidad de ramificaciones. Es posible ver la influencia en músicos tan disimiles a su propuesta como Fernando Cabrera o Jorge Drexler.

Daniel Viglietti nació en Montevideo el 24 de julio de 1939, en el ámbito de una familia de músicos. Su madre era pianista, su padre guitarrista.

El ha confesado que sus primeros recuerdos se remontan a una vieja vitrola sin bocina, regalo de su padre. En ella escuchaba a Tormo, a los Trovadores de Cuyo, a los Hermanos Abalos. Luego tuvo un tocadiscos y con el escuchaba a Yupanqui, Los Chalchaleros, Los Fronterizos. «A mí también me formó el cancionero argentino. Luego fui descubriendo que existía lo nuestro… Yo cantaba con aquellos discos viejos, al tiempo que tomaba contacto con la música elaborada. El piano de mi madre, la guitarra de mi padre, me abrieron sus puertas. Fui integrando entonces ambas músicas. Admiraba profundamente a Stravinsky, pero también a Yupanqui, espontáneamente. Luego me di cuenta por qué no existen fronteras valorativas entre ambos. Y me sigue ocurriendo con la música concreta y Los Beatles, con Gardel y Victoria de los Angeles. El propio Igor Stravinsky no encontraba para la música otra posible clasificación que la de buena o mala. Creo que tenía razón».

En nuestro país desarrolló una intensa actividad como intérprete, compositor y docente. Su discografía se inició en 1963 con Impresiones para canto y guitarra y Canciones folclóricas (Antar Telefunken), obteniendo el Premio del Círculo de la Crítica del Disco. Luego grabó y editó Hombres de nuestra tierra (Antar, 1964); Canciones para el hombre nuevo (Orfeo, 1968); Canto Libre (Orfeo, 1969); Canciones chuecas (Orfeo, 1971); Trópicos (Orfeo, 1973).

En 1972, en medio de la represión desatada por el gobierno de Juan María Bordaberry, autoritarismo que anunciaba la dictadura que se institucionalizaría un año después, Viglietti fue detenido al igual que miles de compatriotas. Liberado gracias a la solidaridad del pueblo y a una campaña internacional apoyada por figuras de la talla de Miguel Angel Asturias, François Miterrand y Jean Paul Sartre, más tarde, como otros cantores populares, tomó el camino del exilio. Se radicó en París, Francia, durante once años, donde continuó su carrera de compositor e intérprete, realizando paralelamente una amplia actividad internacional. En Europa reeditó varios de sus discos anteriores y publicó Viglietti en vivo.

El 1º de setiembre de 1984 retornó a Uruguay cuando la presión popular obligó a la dictadura a dar paso a la transición hacia la democracia. Viglietti fue recibido por miles de compatriotas y el mismo día brindó un recital en el estadio de fútbol Luis Franzini ante veinte mil personas.

Desde su regreso a Uruguay, ha publicado varios fonogramas: Trabajo de hormiga (Music Hall, 1984), Por ellos canto (Orfeo, 1984), A dos voces volúmenes I y II, junto a Mario Benedetti y Esdrújulo.

También se ha reeditado en formato compacto todos sus fonogramas. *

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