Yoko Ono en el museo
Yoko Ono (Tokio, 1933), música y artista conceptual, es una de las personalidades relevantes de la creación contemporánea. Mientras los fans de su marido asesinado, John Lennon, le quitan todo mérito, desde el ángulo de la plástica muchos sostienen que esta mujer imaginativa e inteligente fue la responsable de sacarlo de la frivolidad mediática e introducirlo en la responsabilidad ética y estética. Desde que se vinculó a uno de los integrantes del mítico grupo de Liverpool, Los Beatles, una espesa leyenda negra la cubrió de mentiras. Acusada de ser el factor que separó al grupo (algo que era inevitable en ese momento) y destruir la personalidad de Lennon (algo que él mismo desmintió), Yoko Ono asumió con coraje y dolor ese papel demoníaco que se le adjudicó. Con ironía, en la carátula de su reciente álbum (Blueprint for a sunrise) aparece vestida como la última emperatriz china, Tseu Hi (1835-1908), considerada una suerte de Lady Macbeth por los colonialistas británicos pero que en realidad defendió a su país contra la injerencia extranjera. «Ella protegía a su país y yo protejo una idea, una especie de país conceptual», afirmó.
De familia japonesa aristocrática y alto nivrel económico y social, Yoko Ono recibió una educación completa ya sea en la tradición nipona como occidental. Quedó marcada por la intervención de Japón en la Segunda Guerra Mundial y la derrota tras la catástrofe de Hiroshima. Cuando llegó a Nueva York en 1953, se vinculó con los ambientes de vanguardia estadounidenses, especialmente en el terreno experimental de la música y el teatro, recibiendo la influencia directa de John Cage y su adhesión al budismo Zen. En 1960 comenzó a organizar y participar junto a La Monte Ypung conciertos y performances de vanguardia. Un año después hizo su primer concierto en público y exhibió obras conceptuales en una galería propiedad de Georges Maciunas, quien bautizaría el movimiento de Fluxus, una nueva práctica artística que se extendería por Europa, que integrarían Nam June Paik, Wolf Vostell, Joseph Beuys, Georg Brecht y Emmet Williams. Entre 1962 y 1964 residió en Japón e hizo muestras conceptuales que extendió hasta Londres. En 1967 expuso por segunda vez en Londres, donde conoció a John Lennon. Se casaron en 1969; trabajaron en proyectos individuales y colectivos y sobre todo en acciones de evidente carácter ideológico a favor de la paz y el fin de la guerra en Vietnam. Su Luna de miel en un hotel de Amsterdam en una cama de la habitación y rodeados de los medios de comunicación, fue una performance pacifista difundida urbe et orbi. Innovadora y original, Yoko Ono incursionó en el cine y el video y en homenajes póstumos a Lennon (Walking in the thin Ice, 1981, Goodbye Sadness, 1982). Reapareció con nuevos trabajos e hizo una retrospectiva en el Museo Whitney, 1989. Editó obras de Lennon y propias, junto a su hijo Sean Ono Lennon (Rising) e hizo muestras itinerantes por numerosos países.
A fines de 1998 trajo parte de sus instalaciones al Museo Nacional de Artes Visuales. Ahora se la podrá ver en video. Aparece dialogando y respondiendo a preguntas nada convencionales, contando su vida y su encuentro (sumamente divertido) con John Lennon, mostrando numerosas obras y en cada una de sus reflexiones demuestra ser una mujer inteligente, sensible a los problemas del mundo y comprensiva de las acusaciones que recibió por ser la mujer y la viuda de John Lennon. Pero su poderosa individualidad y su gran intrepidez creadora se mantienen intactas, además de su aspecto comprometido contra la violencia al decir «uno no puede ser verdaderamente feliz si una sola persona en el mundo es desdichada». Para saber más acerca de Yoko Ono y aclarar algunas dudas sobre su relación con John Lennon, la cita del sábado y domingo a las 18.00, en el Museo del Parque Rodó, parece inevitable. *
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