Libros
Crónica roja
HUGO ACEVEDO
* La violencia –sin dudas– es un fenómeno contradictorio que suele generar reacciones antagónicas, entre el visceral rechazo y la seducción de rasgos cuasi enfermizos.
Ese sentimiento de fascinación, que naturalmente no es generalizado, se nutrió recurrentemente con la universalización de la información y la masiva difusión en libros, crónicas, diarios y aun en el cine.
Los más célebres episodios delictivos –con el añadido de abundantes dosis de ficción efectista– fueron y aún son presentados en el doméstico envase de la letra escrita o la ya hoy centenaria fantasía del celuloide. La moderna pantalla chica, indisolublemente asociada al lucro y la frivolidad, coadyuvó a alimentar esta tendencia al morbo.
Antiguamente, las ejecuciones –aún en lo que hoy es nuestro Uruguay– eran presenciadas por miles de personas que se reunían en la plaza pública, para observar cómo los condenados colgaban de largas sogas o eran aniquilados por pelotones de fusilamiento.
La abolición de la pena de muerte en 1907 clausuró ese período sombrío y despiadado.
En Crónica roja, el periodista Gustavo Escanlar asume una minuciosa investigación que se remonta a la época de la colonia, con el propósito de exhumar un conjunto de recordados episodios que tiñeron de sangre nuestra historia.
El autor se interna en los laberintos del tiempo, para rescatar varios fragmentos de nuestra memoria, evocando inicialmente algunos célebres juicios que, en la primera mitad del siglo XIX, derivaron en ejecuciones de esclavos negros acusados de asesinar a sus amos.
Con la perspectiva que otorga un examen más detenido y desapasionado de los acontecimientos, concluimos que esas tragedias estuvieron intrínsecamente asociadas a la pesadilla de la esclavitud, una de las prácticas quizás más inhumanas perpetradas por el hombre.
Como Susana Cabrera en Las esclavas de Rincón, Escanlar sitúa su pluma en 1821, cuando las esclavas negras Mariquita y Encarnación asesinaron a su ama Celedonia Salvañach, en un rapto de furia irrefrenable ante las torturas y castigos corporales que cotidianamente padecían.
Explorando un fárrago de expedientes judiciales y documentos de la época, el investigador arroja luz sobre el crimen, reconstruyendo los testimonios, alegatos del fiscal y la defensa y la propia sentencia de muerte de las imputadas.
El relato de la ejecución es testimonial: miles de personas acudieron a la plaza pública convocadas por las campanas de la catedral –aún algunas maestras con sus alumnos– para ser testigos del doble linchamiento.
La obra evoca otros casos menos conocidos, en tiempos en que el Estado se arrogaba la potestad de violar el más elemental de los derechos humanos: el derecho a la vida.
El autor narra brevemente la historia de Martín Aquino, el último matrero oriental, ultimado en el rancho donde pernoctaba, luego de batirse a tiros con una docena de policías. Fue un personaje legendario representativo de un espíritu rebelde y emancipado, que también recoge la crónica roja.
Este extenso libro, narrado con criterio eminentemente periodístico aunque naturalmente también testimonial, despliega un vasto friso de episodios que quedaron registrados en los profusos anales delictivos.
Por esta obra desfilan –sucesivamente– la degollada de la rambla Wilson que conmovió al Montevideo de la década del veinte, el soldado que asesinaba prostitutas, el crimen de la estancia
La Ternera que estuvo impregnado de connotaciones políticas, el homicidio de José Salvo, el sangriento asalto al cambio Messina perpetrado por anarquistas que luego se fugaron del penal de Punta Carretas, las leyendas del «Mincho», «El Varelita» y «El sátiro» y el cinematográfico tiroteo del edificio Liberaij, entre otros sucesos que conmovieron a la opinión pública a través del tiempo.
Crónica roja es un vasto y minucioso documento literario, que –a través de la evocación de un conjunto de episodios impresos en la memoria colectiva o en publicaciones de cada época– rescata fragmentos cruciales de nuestra historia, con el apoyo de profuso material gráfico y de prensa.
El valor de la obra –que está concebida con prolijidad y profesionalismo– excede a lo meramente documental, en la medida en que registra ambientes, circunstancias históricas y explora con rigor la psicología de los personajes. *
(Editorial Aguilar)
Caricias: entre la violencia y la ternura
La semióloga Hilda Moreira, con la participación de Orieta Maestro y Teresa Porzecanski, aborda desde diversas y novedosas perspectivas, el fenómeno de las caricias.
Durante mucho tiempo, la semiótica privilegió el estudio de las lenguas orales, escritas y las imágenes literarias.
Luego, trabajó con imágenes visuales, relegando deliberadamente a un segundo plano a las sensaciones gustativas, olfativas y táctiles como rasgos coadyuvantes a la interpretación de un determinado fenómeno humano o social.
Se presumía, en efecto, que la vista y el oído eran los únicos sentidos ligados al intelecto y los otros eran meras sensaciones que apenas permitían explorar los rasgos animales del ser humano.
La autora sugiere que la piel es un órgano comunicador por excelencia y las imágenes táctiles tienen características semióticas muy específicas.
Proponiendo inéditas lecturas de la realidad, Hilda Moreira recorre pieles y superficies de rocas, ciudades, árboles y humanos, en su dulzura o en su violencia. n
(Editorial Trilce)
Jirones
La autora uruguaya Dolores Meijueiro, que es un producto típico del taller literario y la paulatina maduración creativa, nos entrega una obra de singular intensidad narrativa.
La promisoria escritora manifiesta una percepción muy particular para «respirar» la realidad y condensarla a través de la expresión escrita.
La propuesta literaria de Dolores Meijueiro nos convoca a compartir múltiples universos de dolor, con personajes perdedores y abrumados por la desesperanza.
Como lo advierte el propio título del libro, las historias que aquí se registran son verdaderos jirones, meros retazos de vidas desgastadas por el destino, el desamparo, el vacío existencial y la ausencia de afecto. Más allá de que esta selección de relatos revele sin dudas un estado emocional muy particular, es plausible el propósito de la autora de apostar a un estilo creativo con identidad propia, discurso elocuente y lenguaje ciertamente nada complaciente. n
(Editora Latina)
Los convidados de piedra
En esta entrega, el escritor argentino Pablo Chacón reflexiona sobre el sindicalismo argentino, en un momento en que las circunstancias de su país transforman a los gremialistas en figuras cada día más relevantes de la escena pública.
El autor sugiere que, casi sin excepciones, el dirigente sindical argentino es identificado con el tránsfuga o el rey de los negociadores. Se le suele calificar también como burócrata y hasta como traidor o corrupto.
A medio camino entre la crónica, la entrevista y el ensayo, Chacón procura demostrar que muchos mitos están instalados en el imaginario colectivo, en torno a estos personajes que suelen representar los intereses de los trabajadores. n
(Editorial Sudamericana)
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