"El chacotero sentimental": tragicomedia con trazo crítico

En El chacotero sentimental, el filme que está haciendo furor tanto en Chile como en el resto del mundo, Cristian Galaz nos convoca a una desenfadada y a menudo dramática, pero siempre crítica mirada a su país, otrora ultrajado por el yugo autoritario.

El cineasta construye un variado fresco social, mediante personajes entrañablemente cotidianos, que intentan tejer sus vidas a pesar de las secuelas, presentadas a veces de forma muy sutil como discretas pinceladas, de un pasado tan reciente como penoso.

El conductor del programa radial en el cual se inspira la película, canaliza a través de su espacio, los más variados aspectos de una sociedad que aún no ha roto definitivamente las cadenas del autoritarismo y la opresión. A través del éter, emergen historias graciosas, curiosas, dramáticas, satíricas, pero siempre representativas del sentir y la personalidad de la sociedad chilena.

El filme está dividido en 3 episodios, que representan, a su vez, otras tantas historias con independencia propia.

El primero narra la peripecia de un joven publicista, algo bohemio, que asume la aventura de comenzar una relación clandestina con una vecina casada. Una serie de casualidades tornan esta experiencia, en un comienzo placentera aunque algo peligrosa, en un auténtico calvario en la vida del joven. El protagonista ingresa, entonces, en un laberinto de situaciones tan complejas como fortuitas, que se plantean con suspenso pero también con abundante humor, aunque sin perder en ningún momento el carácter testimonial.

La segunda historia retrata los devastadores efectos del incesto dentro de una familia típica de clase media, a través de la angustiosa mirada retrospectiva de una de sus integrantes. Aquí podemos apreciar rasgos distintivos de toda una época, cuando la verdad era sistemáticamente evitada si amenazaba con corroer las bases mismas de todo un sistema de valores, apócrifo, decadente pero de inexorable influencia.

Incluso, la protagonista debe transitar su íntimo via crucis, en pos de reconocer una verdad a la cual siempre estuvo confrontada, pero que supo ocultar durante tantos años bajo sutiles pero pesados mantos de hipocresía.

La tercera historia combina –en dosis similares– el dramatismo de la pobreza, el hacinamiento y la ignorancia de un pueblo estancado en un inevitable ciclo, con despiadados trazos de humor, a veces irónico y a veces sarcástico.

Aquí se narra el drama de una pareja joven que vive en humildísimas y precarias condiciones económicas, situación que los afecta, entre otros aspectos, en su anhelo de gozar de una vida sexual placentera, debido a la falta de privacidad provocada por la aglomeración de gente que habita las viviendas económicas donde ellos moran.

Este relato, teñido de un desopilante pero ácido humor, está resuelto, como los otros 2, mediante la efectiva utilización de diversos recursos narrativos que contribuyen a componer el cuerpo de la obra, dotándola de una coherencia que trasciende el tono de cada historia.

El chacotero sentimental nos confronta a la experiencia de una sociedad habituada a amordazar su sentir y su pensar, pero que aquí logra, mediante el recurso de la imagen y la palabra, hacerse oír y construir un testimonio tan elocuente como liberador. *

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