Uruguaya candidata
En efecto, tras su pase para los periodistas locales, españoles y extranjeros (más de 60 acreditados) el pasado domingo 18 por la mañana, «En la puta vida» tuvo su proyección pública el mismo día a las 23 horas y su pase oficial (para Jurado y público) ayer lunes 19 a las 20 y 15 horas.
En las tres proyecciones cosechó nutridos aplausos y opiniones favorables, al punto que se presenta –en opinión de periodistas y críticos– como un firme postulante al «Colón del público» (premio discernido por votación popular de los espectadores) por «lo entrañable» de su protagonista y por ser «una buena película». No falta quien apunta a Mariana Santangelo (la «Elisa» del filme) como aspirante al «Colón de Plata» a la mejor actriz.
Homenaje a Rabal
La 27a. edición de este festival iberoamericano, que ya lleva tres días de andadura, se inició el pasado sábado 17 con una ceremonia de apertura que se convirtió en un sentido homenaje al recientemente fallecido actor español Francisco (Paco) Rabal, muy querido por todos los espectadores españoles.
La viuda del inolvidable actor español, Asunción Balaguer (también actriz de cine), recibió de manos de Marisa Paredes (actriz cinematográfica y presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España) el galardón que simboliza el Premio Ciudad de Huelva, en un momento de emoción que no sólo sobrecogió a las dos mujeres en el escenario sino que contagió a todos los presentes en el magno auditorio del Palacio de Congreso onubense.
La apertura finalizó con la proyección de un corto («El beso de la tierra», de Lucinda Torre, español) y el largometraje «A la revolución en un dos-caballos» (italiano, sobre un libro de Marco Ferrari, dirigido por Maurizio Sciarra).
En el primero (una breve historia de dos amigos mineros asturianos que se reencuentran cuando uno vuelve de París a visitar su pueblo y en la que el que se quedó en la mina fallece en un accidente el mismo día en el que el otro vuelve a París), tiene un breve pero profundo papel Asunción Balaguer (como la madre del fallecido). El segundo es un «road movie» en el que un joven italiano, un portugués exiliado en París y una muchacha casada, que tuvo amores con los dos, emprenden viaje en un «dos caballos Citroën» a Lisboa al día siguiente de la «Revolución de los Claveles». En él, Paco Rabal tiene un breve papel como tío antizalazarista del joven exiliado. Los viajeros paran en el pueblo donde vive el tío y en una intensa escena cambian el nombre de la plaza del pueblo: de Salazar Oliveira a Salvador Allende.
Su breve rol lo cumple Paco Rabal con la intensidad y buen hacer que ponía en todas sus interpretaciones, pero la película no es la digna para un homenaje por más que sea la última en que participó antes de su muerte.
Las cuatro primeras
Además de «En la puta vida» fueron presentadas en los tres primeros días del Festival (que se prolonga hasta el sábado 24) otras cuatro producciones «a concurso». Se trata de la brasileña «Netto perde a sua alma», la venezolana «Una casa con vista al mar», la argentina «Vagón Fumador» y la colombiana, «La pena máxima».
La película brasileña «Netto perde a sua alma», de Pedro Souza y Trabajara Ruas, tiene por tema la vida del Gral. Antonio de Souza Netto, que desfila en la pantalla a base de los recuerdos del propio Netto en su cama del hospital de Corrientes donde yace herido en la Guerra de la Triple Alianza (para los brasileños «Guerra do Paraguai»).
La venezolana «Una casa con vista al mar» (coproducción con España y Canadá) está dirigida por Alberto Arévalo y cuenta con dos excelentes actores: el español Imanol Arias (en el papel del padre) y Leandro Arvelo (el hijo). Drama rural, narra la soledad de padre e hijo a la muerte de la madre, la cobardía del hombre, su «redención por la violencia» al herir al terrateniente, el sueño que padre e hijo comparten: ver el mar.
«Vagón Fumador», película argentina de Verónica Chen (directora, guionista y montadora) tiene por base una tenue idea (el encuentro de dos jóvenes de 20 años, prostituto él, cantante de una banda de rock ella, y su deambular por las calles de Buenos Aires; el ingreso ocasional al mundo de la prostitución de ella para ir juntos con él y un cliente; su ruptura y la vuelta de cada uno a su mundo). Pero no hay un verdadero guión ni juego actoral.
«La pena máxima», cinta colombiana del director Jorge Echeverri Martínez, tiene como trasfondo y «deus ex machina» el partido de fútbol entre las selecciones colombiana y argentina, en el que la primera debe ganar por un gol para clasificarse al Mundial. Un oscuro empleado público se obsesiona con ese triunfo y juega a él todo su futuro: apuesta todos sus ahorros con su jefe, la casa de su tío (en la que vive como «agregado») y de la que deberá partir si pierde la apuesta. La película tiene buen ritmo, está bien dirigida y bien actuada y arranca risas de los espectadores, cuya atención no decae.
Triple presencia uruguaya
Junto a «En la puta vida» hay en esta edición del festival onubense otra película uruguaya. Se trata del filme de dos jóvenes realizadores, Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, «25 Watts», que se presenta en la Sección Especial Premios Goya. Las películas de esta sección optan a la candidatura a la mejor película de habla hispana en los Premios Goya, los premios que otorga la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
La presencia uruguaya se completa con la obra de un director nacido en Uruguay aunque formado y residente en Argentina. De nuestro compatriota Adrián Caetano se proyectan dos películas: «Pizza, birra, faso», que codirigiera con Bruno Stagnaro, y de cuyo guión son autores también ambos (que se proyecta en la Sección «Juventud y Marginación en Iberoamérica») y la laureada «Bolivia» (Mejor película de la Sección «Made in Spanish» del Festival de San Sebastián). *
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