CON EL CUARTETO DE NOS

"Nuestras canciones no sirven para nada"

El Cuarteto de Nos se ha vuelto un extraño clásico de la música uruguaya. Con menor o mayor repercusión masiva, el grupo ha sabido mantener su propuesta por diecisiete años, mezclando su ácido humor y su postura «políticamente incorrecta» con una amplia variedad de influencias musicales.

En un año que los ha mostrado especialmente activos los creadores de «No somos latinos», «Sólo un rumor» y «El día que Artigas se emborrachó», se están presentando todos los viernes en el boliche Pachamama, con un espectáculo que le da un buen espacio a las canciones de su último disco Cortamambo y al recientemente reeditado El tren bala, ambos lanzados por el sello Koala Records.

–Este fue un año en el que tocaron mucho.

–Roberto Musso: Después del ciclo de la Alianza que se había previsto para un mes, pero se extendió dos semanas más, hicimos un ciclo durante todo setiembre en Pachamama, que retomamos ahora durante todo noviembre. Habíamos empezado el año con el recital gratuito en el Parque Rodó. Eso matizado con muchas actuaciones en el Interior y varias idas a Buenos Aires.

–Santiago Tavella: El disco se editó en junio en Buenos Aires y a partir de entonces estamos yendo más o menos una vez por mes. Se está creando una corriente de público, siempre pensamos que a la próxima no va a ir nadie y sin embargo la gente aparece. Hicimos un muy buen recital en el Teatro San Martín, una sala para mil personas.

–El ciclo que están haciendo este mes en Pachamama ¿es distinto a los otros?

ST: Sí, hemos ido variando el repertorio de las canciones. Hay un público que nos va a ver una vez al año, pero hay otro que va muy seguido.

En Pachamama nos dijeron que hay gente que reservó mesa para todos los espectáculos del mes. Eso te obliga a ir variando. Antes presentábamos los discos antes de que éstos salieran, ahora ya no lo hacemos.

Para mucha gente Cortamambo, por más que salió hace un año, sigue siendo un disco nuevo.

–Este ha sido un año extraño, porque si bien ha sido de los peores económicamente, ha habido varios recitales y también se han abierto nuevos lugares.

RM: Hubo dos o tres años en que tocábamos muy poco en Montevideo, porque no encontrábamos lugar para tocar.

ST: El recital del Parque Rodó fue una iniciativa nuestra. Pero lo bueno de lo de la Alianza o lo de Pachamama es que fueron ellos lo que nos propusieron tocar. Está bueno que haya gente que se la juegue y arriesgue.

RM: Yo me acuerdo de un jueves que tocábamos en la Alianza, donde al mismo tiempo estaba Laura Canoura en el Ciudadano, Jaime Roos en el Plaza, Darnauchans en el Teatro del Centro y No te Va Gustar en Milenio.

Y todos los espectáculos llenaron. O sea que hay gente que sigue pudiendo salir. Es lo mismo que pasa en Buenos Aires. La crisis te obliga a poner una entrada más barata, pero los gurises que van te dicen «si yo no gasto la plata en un espectáculo artístico, en qué la voy a gastar».

–¿El público de Buenos Aires es similar al de Montevideo?

ST: Estamos con un promedio de veintipico. Se parece al público que teníamos nosotros acá a fines de los ochenta, que era un público relativamente raro también. Porque no caen dentro de una definición concreta. Son universitarios, pero no intelectuales.

RM: Una particularidad es que el público argentino viene totalmente de la cultura rock. Ellos nos ven como algo que allá no hay. Principalmente les llaman la atención las letras, que encuentran muy ácidas.

–En Argentina podrían caer en el riesgo de que fueran vistos como una banda «para arriba» al estilo de La Mosca o Los Decadentes, ¿les ha pasado?

ST: Hay mucha gente que nos ha hablado de que lo que hacemos puede tener que ver con eso. Pero al llevarla a alguna radio enseguida dicen que no que «esto no se puede pasar». De repente hay una canción que puede parecer en una onda «para arriba», pero cuando ven el restante 99% se llevan una desilusión. Tenemos demasiada mala onda como para entrar en ese circuito. Creo es algo bueno que el Cuarteto parezca algo que no es.

A los uruguayos nos encanta el mito de que somos muy cultos, pero te diría que el público argentino que va a los recitales es mucho más culto que el uruguayo.

Escuchan mucha más música. Conocen lo de ellos y de otros lados. Acá en cambio hay muchos sectores de público que tienen un universo muy acotado.

–¿Hay alguna relación entre la moda de música uruguaya que hay hoy en Argentina y lo que está pasando con ustedes?

ST: Hay dos cosas que llevan los uruguayos y que entran allá. por un lado cosas como la murga y el candombe, que para nosotros son muy naturales pero allá no hay.

Después está el caso de Leo Maslíah o el nuestro que no tiene que ver con una moda «uruguaya», que puede ser estilística. Principalmente porque no tenemos un estilo.

Ellos ven en nosotros y en Leo algo diferente, que no pueden clasificar. Creo que se enganchan mucho con la ambigüedad de nuestras letras.

–¿Podría decirse que hay un sentido del humor común a ambas orillas del Río de la Plata?

ST: El doble sentido es algo muy rioplatense. Cuando nosotros vemos que alguna de nuestras canciones prende es porque tiene una especie de discurso que queda más allá del bien y del mal. No es algo utilitario, no hay un mensaje. Nuestras canciones no sirven para nada.

–¿Cómo anduvo hasta ahora Cortamambo?

RM: Muy bien en comparación con lo que es la venta de discos actualmente. Un buen indicador de popularidad es que Cortamambo se vende en las ferias, pirateado.

–Hace diecisiete años que están juntos ¿Hay Cuarteto para rato?

ST: Creo que sí. Por un lado nos siguen saliendo canciones.

Para nosotros el Cuarteto es algo que no tiene nada que ver con lo económico porque todos tenemos otros trabajos. Hacemos lo que queremos, o mejor dicho lo que nos sale.

RM: la ida a Buenos Aires fue un gran refresco. Volver a ver caras sorprendidas con nuestras canciones es impagable.

No habría razón para dejar lo que hacemos. Yo me planteo lo que sería mi vida después del Cuarteto. Porque se ha hecho una parte muy importante de nuestras vidas.

–Si alguno de ustedes quisiera abandonar el grupo, ¿podría haber un Trío de Nos o un Cuarteto con algún otro integrante?

–RM: No, porque además los personajes que cada uno ha ido armando arriba del escenario están tan bien delineados y se complementan tan bien el uno con el otro que no se podría sacar a uno de nosotros y meter a alguien diferente.

Siempre decimos que el verdadero Cuarteto sería nosotros con sesenta o setenta años tocando estas mismas canciones. Eso sería el ideal: las verdaderas viejas del Cuarteto. *

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