El "Hard Bop" en su más vibrante expresión

Por el local del Birdland, en Manhattan pasaron los más importantes músicos del jazz moderno, desde 1948 en adelante.

Art Blaker (1919-1990) ya tenía un sobresaliente currículum cuando en 1954 creó el grupo. En poco tiempo lo impuso como sinónimo de auténtico jazz. Hasta sus últimos días, por más que cambiaran las escuelas, los etilos, las fusiones y la tecnología, mantuvo una coherencia estilística soberbia y casi todos los que tocaron bajo su mando fueron después grandes personalidades.

En esa fecha dirigía a cinco relevantes figuras: Freddie Hubard, el solista más destacado con su chispeante trompeta; Curtis Fuller, recio trombonista de la escuela de Jay Jay Johnson; Wayne Shorter, original solista de saxo tenor y compositor que al año siguiente sería contratado por Miles Davis; el inspirado pianista Cedar Walton y el vigoroso contrabajista Reggie Workman.

Cuando un jazzófilo se enfrenta a un disco de Blakey, ya sabe que va a escuchar un «hard bop» fogoso, extrovertido, impelente y de un polirritmo fuertemente marcado. Salvo la balada «I Didn’t Know What Time It Was», de Rodgers y Hart, los restantes títulos son explosivos, con solos autoritarios y metronómica batería del director poniendo orden con su potente percusión.

No debía haber espectadores distraídos esa noche en el Birdland. Esos restantes títulos son todos obras de los Messengers: «Ugetsu» es de Walton, «Time Off» y «The High Priest» (dedicado a Thelonious Monk) de Fuller. Los demás son de Shorter y confirman al brillante autor que se estaba convirtiendo en uno de los creadores más atendibles del jazz de los años 60 y 70.

Ugetsu: Art Blakey’s Jazz Mesengers at Burdland. Riverside Ojccd-090-2. En Parsifal, 23 dólares.

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