Semidesnudos en entrega del Oscar
Cuando hace pocas semanas la cantante se presentó en los Grammy con una creación de Donatella Versace compuesta por bombachas y dos velos transparentes que no dejaban nada librado a la imaginación, esa misma noche, sus admiradores en todo el mundo bajaron su foto unas 650.000 veces de la página oficial de los Grammy en Internet. Y cuando durante días y días los medios siguieron discutiendo el efecto, los estilistas y el mundo de Hollywood comprendieron el extraordinario efecto publicitario obtenido por un simple vestido.
«En los Oscar ninguna actriz quiere pasar inadvertida –observó la estilista Liz Cowan–. Jennifer López estableció un nuevo estándar de audacia. La barrera se quebró, y ya empezó la competencia».
La palabra mágica en estos días, entre los maquilladores de Hollywood, es Topstick, la cinta transparente adhesiva por ambos lados usada para impedir que los infartantes escotes de Jennifer López desencadenaran en una denuncia por ultraje al pudor.
«El sexo vende y muchas muchachas tienen cuerpos extraordinarios –afirma el estilista Philip Bloch–. Ahora una actriz puede lanzar toda una carrera con un vestido que deja huella y es publicado por cientos de revistas».
Entre las más cortejadas por los estilistas está Hilary Swank, candidata al Oscar por su interpretación en Los muchachos no lloran, en el papel de una muchacha que se viste de hombre. «En los Oscars Swank buscará aprovechar al máximo el contraste con su papel masculino», anticipó Bloch.
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