RECITAL DE LAGRIMA RIOS EN PARIS

Candombe en la Sorbonne

En su cuarto año el festival ya ha adquirido sus cartas de nobleza. Fueron 50 días de tango, conciertos, bailes, exposiciones, lecturas y debates, siempre como tema principal el tango.

Con 59 años de carrera y su singular voz, Lágrima Ríos interpretó para el público francés Candombes y Tangos. Transportó con su música desde el Barrio Sur todas las vibraciones y emociones que el público ha sabido reconocer. «La Perla Negra del Tango» emocionada y orgullosa de sus raíces africanas agradeció a los organizadores de haber hecho llegar el Candombe a un lugar tan emblemático como es «La Sorbona» la cumbre de la cultura. En la gira por Francia y Suecia fue acompañada por su grupo dirigido por el baterista Walter Díaz, percusión Jorge Trasante, guitarra Ronald Rivero y tambores Balakatúm.

Lágrima Ríos en su estadía parisina concedió una entrevista exclusiva para LA REPUBLICA.

 

–¿Cómo fueron sus comienzos de cantante?

–Bueno, como siempre lo he dicho mis comienzos fueron imprevistos. Nunca soñaba con ser cantante aunque me gustaba mucho cantar. Un día llegó un señor en carnaval a invitarme a cantar. Fui, acompañada de mis padres como se hacía en esa época. Así comenzó una carrera que hoy ya en 2001 sigue adelante. Por supuesto con la carga de los años de experiencias, de satisfacciones, de dolores, también. Me siento enormemente feliz muy feliz con lo que hago aquí en París con los compañeros que están conmigo. Son grandes músicos pero más que nada tienen una calidad humana inigualable. Con tantos días ausente de mi casa comienzo a sentir un poco de nostalgias de mi tierra. Pero con ellos me siento siempre apoyada. Tengo mucha complicidad con Ronald Rivero, él me conoce muy bien. Todo los días no canto igual y su música se adapta a mi temperamento.

 

–¿Cómo surgió la invitación al Festival París Tango?

–Fui invitada por intermedio del uruguayo Claudio Namer, organizador del evento, para participar en el Festival. El señor Namer se puso en contacto con mi productor Walter Díaz. El ministerio de Relaciones Exteriores me había dado un solo pasaje pero yo sin mis músicos no soy nada. Entonces ahí comenzó el ir y venir. Tengo que agradecer particularmente a Agadu la sociedad de músicos, Sudei la sociedad de intérpretes, Mundo Afro. Llegar hasta París no es nada fácil y mucha gente amiga me apoyó. Aquí en París la embajada uruguaya me ha dado mucho apoyo. Aquí estoy como siempre dando lo mejor de mí en cada uno de los temas. En el «Café de la Dance» en el teatro Kiron y en el Anfiteatro Richelieu (Sorbonne) fue un gran éxito, me marcho llena de satisfacciones.

 

–¿En su gira cantó también en Suecia?

–Sí. Estuve actuando en Estockolmo en la Sala Nalen el centro de espectáculos más antiguo y más importante después de la ópera y en Malmo en la sala Gerico. En Suecia tengo a mis hijos, nietos y bisnietos. Por primera vez los suecos me escucharon cantar tangos y candombes. Un público muy sensible con mi música. Me quedé sorprendida de ver bailar el tango a los suecos con tanta destreza. Con mucha seriedad sin buscar efectos superfluos que para mí en el tango no tienen necesidad. Uno piensa que por ser un país tan distinto tan frío no serían sensibles a esa música. Quizá el frío sea exterior porque interiormente son muy cálidos. Respondieron con mucho entusiasmo cuando hice candombe para Gardel. Estuve muy feliz por haber estado con mi familia.

 

–¿Fue una consagración su actuación en la Sorbonne?

–Estoy sumamente orgullosa. Es la primera vez que una cantante uruguaya canta en «La Sorbonne» con su música que es la música de nuestro país. Además debo decirlo que soy una integrante de la comunidad negra, tan desconocida para muchos y despreciada para otros. Esto le hace ver a la gente, sobre todo de mi país, que una persona no vale por la edad sino que vale por lo que sigue brindando. Acá me siento tremendamente reconocida, en Uruguay, lo que hayas hecho a lo largo de tu vida no tiene mucho valor. Me he sentido siempre muy estimulada durante mi estadía en Europa.

El broche de oro de mi estadía en París ha sido la invitación para grabar un disco con una producción del Pájaro Canzani para una distribución mundial. Estoy trabajando intensamente todos los días para este disco. Acompañando a un africano en su dialecto, y con el tecladista de Myriam Makeba. La gira ha sido un éxito en todo sentido. A nivel musical he logrado reunir lo máximo de los músicos uruguayos en el extranjero con Héctor Binger en el saxo en Estokolmo y con Jorge Trasante en París, qué más puedo pedir». *

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