ANTONIO IGLESIAS, FUNDADOR DE LOS DIABLOS VERDES Y DIRIGENTE SINDICAL

Homenaje a un luchador

El evento es organizado por un grupo de compañeros y amigos, de distintas procedencias, de diferentes ideas políticas y religiosas, de distintos barrios de Montevideo que se han propuesto promover este encuentro de reconocimiento, de homenaje a un hombre con una trayectoria impresionante en décadas de lucha por las causas del pueblo.

Militante sindical desde muy joven en la industria del vidrio, allá en épocas en que en La Teja las fábricas se contaban por docenas, los obreros por miles y los hogares –aun con dificultades– tenían siempre su sustento asegurado. Iglesias llegó a ser el máximo dirigente de la Federación de Obreros del Vidrio, con tan sólo 18 años. Y en la década de los años setenta integró el Secretariado de la CNT, asumiendo, cuando el golpe de Estado, responsabilidades enormes, al punto que el viejo Sindicato del Vidrio se transformó entonces ya no sólo en un bastión de los trabajadores del ramo, si no en un bastión de todos contra la dictadura.

Desde allí se realizó la convocatoria a la huelga general. Iglesias, según testimonios de sus compañeros, con las máximas responsabilidades de dirigencia, no abandonó jamás su conducta de siempre, la solidaridad sencilla con los vecinos, la búsqueda de soluciones a quien tuviera una necesidad por cubrir, un conflicto planteado o simplemente requiriera una orientación certera para cualquier aspecto de su vida.

En el área de la cultura, su vocación de siempre, la murga, lo llevó a fundar su conjunto que pronto dejó de ser una murga de niños para transformarse en lo que es hoy, Los Diablos Verdes, que fueron, primero, orgullo de la barriada de La Teja y también del Cerro y ahora de todos los uruguayos. Una murga que llevó su mensaje artístico por todo el país y también al exterior y que, como Iglesias no sólo expresan su solidaridad con los necesitados desde la profundidad de sus textos, sino que llevan todo el año su canto solidario a las cooperativas, escuelas, comedores barriales, merenderos, policlínicas, niños discapacitados, niños que deben someterse a intervenciones quirúrgicas en el exterior.

Una muestra de su actitud solidaria fue la creación en el año 1984 de la policlínica «Diablos Verdes», que hoy, transformada en la Policlínica «La Teja» funciona en forma independiente en su local propio. Y el peso de la personalidad de Iglesias y el de los propios Diablos Verdes lo ha llevado numerosas veces a ser el presidente de Daecpu, la asociación que agrupa a los carnavaleros

De acuerdo a lo manifestado por los organizadores del homenaje, la unidad y la fraternidad marcaron siempre sus actos, en todas las áreas de su actividad y hoy, que en el ámbito político es un militante sin partido, despliega su criterio amplio y pluralista a favor de la causa popular; con humildad, sin especular nunca con su trayectoria incomparable, ni con su condición de preso político.

 

Luchas sindicales y Carnaval

 

Entrevistado por LA REPUBLICA, Iglesias explicó que «este abrazo que me han organizado un grupo de compañeros de distintas actividades del movimiento sindical, del Frente Amplio, del Carnaval, los propios vecinos y clubes sociales y deportivos se debe a que toda la vida hemos estado tratando de luchar junto a todos los vecinos y todos los sectores para tratar de lograr lo necesario para que la gente pudiera tener lo necesario para ser feliz, algo que todavía no se ha logrado. En ese contexto, tener este reconocimiento me llena de satisfacción, cuando ya estamos llegando al escalón de los setenta años. Esta actitud de los compañeros me llena con un sentimiento muy grande».

Ayer, en el Parlamento también se realizó un homenaje inédito. Por iniciativa del diputado Pintado, se instaló una comisión para tributar homenaje al Carnaval, en base a quienes conquistaron el primer premio en el concurso oficial de Carnaval del año pasado. Respecto a esto Iglesias manifestó que «también ayer recibí una nueva satisfacción al lograr el reconocimiento de los sectores políticos por el Carnaval, pilar de la cultura popular».

Rememorando su trayectoria, este hombre de la cultura y de las luchas por las causas populares recordó que «el gremio del vidrio, al principio era pequeño para lo que eran los gremios en aquel momento, el del vidrio tenía 3.400 obreros, con ese número hoy sería uno de los más poderosos –reflexionó y agregó– que «con los años fue logrando una combatividad de la cual hoy todavía me siento muy orgulloso, pero además como vecino de La Teja, como jóvenes, quienes participamos en aquellas luchas fuimos adquiriendo un grado de conciencia importante a través de la lucha de los trabajadores de los frigoríficos. Luego vino la huelga del 52, los sindicatos autónomos, los textiles, la Federación de la Carne, los trabajadores de Ancap, los navales y también la Federación del Vidrio, todos participamos en una huelga que no se ganó pero que marcó a fuego a aquellos que gobernaban contra los intereses del pueblo. Luego las luchas obrero-estudiantiles y todo lo que significó la década del sesenta. En todo eso tengo el orgullo de haber participado. Así fui forjando lo que, modestamente, puede ser una conducta y una coherencia para tratar de trasladar al plano cultural también lo que vivíamos cotidianamente junto a los vecinos y los trabajadores en cada uno de los lugares en donde estábamos.

Más tarde tuvimos una dictadura brutal, donde hubo muchos compañeros muertos, cientos y miles de trabajadores y gente de nuestro pueblo torturados, gente de la cultura, miles de compañeros exiliados, otros que estuvimos detenidos durante muchos años. Todo eso fue creando determinadas condiciones para que cueste salir de esa situación teniendo en cuenta, incluso, que hoy tenemos industrias totalmente debilitadas, por no decir liquidadas, y todo esto hace muy difícil para los sindicatos y los dirigentes sindicales el poder salir a enfrentar con la misma fuerza que teníamos en aquellos momentos, a las situaciones que hoy el pueblo está viviendo.

No podemos dejar de señalar que producto de esas condiciones creadas a través de los años que culminan con la unificación del movimiento sindical en la CNT, es la convocatoria a la huelga general para enfrentar al golpe de Estado, algo que no tiene precedentes. Eso fue posible no porque los trabajadores salieran espontáneamente a la calle, sino porque hubo una preparación previa de mucho tiempo y porque hubo una toma de conciencia de los trabajadores que hizo posible mantenerse aún contra la represión y todo tipo de presiones y chantajes para que los trabajadores levantaran el conflicto. Aun así, ahora, los veteranos no somos quiénes para juzgar cómo manejar las cosas en el presente; son dos tiempos diferentes. También se idealizó el retorno a la democracia, ¿quién no lo hizo?

Está muy claro que no es lo mismo la dictadura que la democracia, pero desde el punto de vista económico, el neoliberalismo se sigue aplicando, incluso con más fuerza y efectos más devastadores que antes».

En el homenaje de mañana, que será obviamente con acceso gratuito, se realizará un multitudinario espectáculo artístico en el que participarán diversos conjuntos y personalidades del Carnaval y del movimiento del Canto Popular Uruguayo. *

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