A ritmo de ballet
Entre tanto, el teatro puro nos ha brindado, entre espectáculos que, todos ellos, tienen interés, más de una obra de auténtico valor.
***»CERCANO ORIENTE» (o «La Caja»), creación colectiva (Argentina) con la participación de Alejandro Catalán y Luis Machín (actores) y Omar Fratini (dramaturgia y dirección), sucede en una caja de cartón del tamaño de una heladera, discurre también fuera de ella y aún en un reino del ignoto más allá, del que se va y se vuelve mediante un cortocircuito que sobreviene cuando los protagonistas tratan de mejorar un artefacto doméstico –quizás un televisor, pero nada es seguro– con una antena hecha con una cinta métrica. Los autores han logrado poner lo grande, el teatro, en lo pequeño, con arte y también con entusiasmo. La obra podría ilustrar las palabras de Lao Tsé: «Sin franquear la puerta se conoce el Universo».
***»SUJETOS» coreografía de Liliana Nuño, Gustavo Corso y María José Amén, con actuación de los dos primeros, fue una de las pequeñas joyas del Festival. Con música en vivo por un afiatado conjunto que incluye dos violas de gamba, guitarra y canto en varios idiomas (Juan Stafforini), «Sujetos» ofrece una trama argumental delicada y poética, realizada con elegancia, ideas y absoluta precisión. Luces, escenografía, vestuario y actuación confluyen en un espectáculo pulido y placentero, clásico y moderno.
*»KACHIVACHETOUR» de los saxofonistas Sergio Dawi (de «Los redonditos de ricota») y Damián Nisenson, con su «Compañía Dosaxos2«, demuestra que no siempre más es mejor. En medio de las percusiones metálicas habituales en «IMPA La Fábrica», hay una introducción humorística, un número de guitarras y un redoble sobre un tanque en planta baja; luego un solo en temerarias escaleras; al fin, allá arriba, en un escenario con redes y luces robóticas, hubo por un lado un escenario con los dos saxofonistas y por el otro una pantalla para cine y proyecciones, todo envuelto por humo de máquina. El público se enfervorizó con melodías que se repetían hasta el agotamiento, con un espectáculo que se reiteraba sin crecer.
*«TEXTOS POR ASALTO» es una producción del Sportivo Teatral (Ricardo Bartis, Argentina), que quiere o quiso ser «… un espacio de experimentación e investigación teatral», capaz de albergar las «nuevas tendencias». La obra es un recitado convencional de textos truculentos (comienza con «El matadero» de Esteban Echevarría); alguno de ellos (Osvaldo Lamborghini) más cruel y anticuado que «Corazón» de D’Amicis, pero todos muy dispuestos a chocar y provocar. Toda idea nueva es provocativa, pero no toda provocación es una idea nueva. El todo viene con los cosméticos habituales: actores que reciben al público, le hablan y lo llevan de aquí para allá.
**»SOUTH WALL AND AFTER» por Brenda Angiel y su Compañía de Danza Aérea es en ballet lo que «Villa villa» en gran espectáculo: la danza está en el aire, suspendidos los bailarines de cinturones y ganchos de acero contra una pared donde a veces logran apoyar los pies. El interés del espectador es grande, pero los resultados no van más allá de lo previsible: los bailarines se balancean con gracia, hay una clara búsqueda de armonías plásticas, pero la técnica de la danza aérea está aún por terminarse de inventar.
**»CENIZAS DE TANGO», por la Compañía de Danzas «El Escote» de la incansable Roxana Grinstein, son variaciones de danza construidas sobre la estructura clásica de la música popular, en una acertada compaginación de Edgardo Rudnitzky. Hay una revisión contemporánea de diversos momentos de la vida cotidiana y un buen trabajo de conjunto de la compañía.
**»GUERNICA» por el grupo teatral «La resaca» (fundado en Córdoba, 1997), escrita y dirigida por Marcelo Massa, es un ambicioso ballet inspirado en el cuadro homónimo de Pablo Picasso: la escena está constituida por un rectángulo grande que contiene unos doce cuadrados que muestran y ocultan, alternativamente, fragmentos de los cuerpos de los bailarines, sus composiciones y escenas de conjunto. El espectáculo es pulcro y grato; vimos algo más que una buena exhibición de destreza física, pero no encontramos ni «… el delgado hilo que separa la vida de la muerte», ni «… el vacío, el agobio, el horror de vivir desesperanzado» que el programa anuncia.
*»DE COMO EL SEÃOR MOCKINPOTT CONSIGUIO LIBERARSE DE SUS PADECIMIENTOS» de Peter Weiss con dirección de Roberto Castro, uno de los gestores de «El Portón de Sánchez», por la Escuela de Arte Dramático del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, vuelve a cuestionar el muy dudoso interés de la pieza –las calamidades en cadena que el dramaturgo descarga sobre Mockinpott– puesta en escena en el estilo, forzado de dicción, payasesco de gestos, usual en estas obras. No faltan las carreritas en círculos. *
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