Héctor Solari por Héctor Solari

La exposición Catástrofes II se enmarca dentro de una propuesta más amplia y en torno a una idea que fue surgiendo y tomando forma desde 1999. En ese año creé una obra para la Galería Estatal Villa Dessauer en Bamberg, Alemania, Viudas y huérfanos del siglo XX, donde expresaba el fracaso de la burguesía humanista del siglo XIX y su extinción en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial. El trabajo consistía en viejas fotos (compradas en distintos mercados de pulgas, de Montevideo, Praga, Viena, Munich y Bamberg), digitalizadas y retrabajadas, que luego transfería a planchas de acero (200×100 cm), trabajadas con punta seca y terminadas con una oscura pátina. En el año 2000 recibí un encargo del Departamento Cultural del Pabellón Alemán en la Expo 2000 en Hannover, para realizar una obra en conmemoración de los festejos del 3 de octubre (Día de la unificación alemana). De allí surgió Alemania-Alemania/Deutschland-Deutschland, que tematizaba la búsqueda de identidad alemana tras el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial y la visión de un extranjero sobre este país.

Este trabajo también lo resolví sobre planchas de acero, diez en total, con fotos y textos digitalizados y pasados al metal trabajado.

A raíz de esa obra surgieron otros encargos que me permitieron trabajar con compositores alemanes como Moritz Eggert, André Werner (con quien hice una instalación sonora), y con el director de teatro Uli Rasche, para cuya obra Abschied-Wish you love creé la escenografía, presentada también en el Pabellón Alemán.

En abril del año 2001, la Sociedad de Artistas de Bamberg me invitó a armar una suerte de retrospectiva, donde no sólo presentaba los trabajos arriba citados, sino también mis últimos dibujos en blanco y negro (Recuerdos), una serie de fotografía trabajada digitalmente (Ciegos) y Montevideo se quema, que consistía en fotos de la ciudad reelaboradas en la computadora, junto a varios textos y un corto video. En el video no se trata de un intento técnico sino de la comunicación de una atmósfera. Imagen y sonido están trabajados desde el lenguaje documental. Al igual que los textos, que tampoco quieren valer como obra literaria, sino como testimonios y que aquí presento traducidos al español y leídos por Ma. Constanza Farfalla:

FRANKFURT AM MAIN

Durante toda la noche se habían escuchado los aviones, muchos, cada vez más, cada vez más cerca, más seguidos. En la mañana temprano se los volvió a ver, oscureciendo el cielo. Dejaron caer las bombas, destruyendo los edificios de la ciudad vieja. El bombardeo duró doce horas. La gente corría sin saber adónde, ni siquiera gritaba. Los ojos desorbitados. El cielo rojo.

Estaban sentados en un banco, entre ruinas y cuerpos quemados. El canal angosto y oscuro corría pestilente a su lado. Se quedaron allí durante mucho tiempo, hasta que el sol comenzó a ponerse y el olor se tornó insoportable.

Él preguntó: ¿Qué hora es?/Ella contestó que ya era tarde./Y él dijo:/ Te amo tanto como a los atardeceres a orillas del río./ La miró. Los ojos le brillaban./ Ella dijo:/

Volvamos a casa.

Catástrofes I y Recuerdos presenta la violencia como un estado de guerra continuo en todas partes del mundo, del cual no necesariamente éramos conscientes y que después del 11 de setiembre se ha instalado definitivamente.

¿Por qué el Centro Cultural Dodecá? No sólo por la amistad que me une con su directora, la arquitecta Cristina Bausero, con quien recorrimos el largo camino desde jardinera hasta la Facultad de Arquitectura (incl.), sino por las intenciones de este centro que puedo resumir citándola: A partir de setiembre ponemos a disposición de los socios del Centro Cultural, de los socios de Cinemateca y del público en general un nuevo espacio de difusión cultural descentralizado, con proyección al barrio. *

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