Con una multitud en el Velódromo

La fiesta inolvidable de Maná

Cuando el público, esas quince mil o tal vez más personas que tomaron por asalto el Velódromo Municipal, está seducido de antemano se producen señales: un despliegue de fervor incesante y expansivo, una sensación de pertenencia afectiva en este caso de las canciones de Maná (coreadas hasta la extenuación) y por cierto una manifestación potentísima de cultura en movimiento, aunque a los roqueros más puristas no les satisfaga del todo.

Y Maná, desde luego ultraprofesionales y con gran oficio, aprovechando a full esa posición de privilegio afectivo para la hechura y el desarrollo en una escala de intensidad de menor a mayor de un gran concierto, tal vez el mejor que haya practicado la banda mexicana en este suelo. Sí, hay que aceptarlo, Maná está en su mejor forma y se lo pudo comprobar antenoche en el atestadísimo Velódromo Municipal.

El prólogo a la fiesta promovida por los mexicanos, estuvo a cargo de Níquel. Jorge Nasser y los suyos, en el pequeño set planteado, sonaron altamente ensamblados y con mucho compromiso escénico, lo que les valió la aprobación del público y sobre todo un plus de euforia al momento de rematar su mini –recital con el hit «Candombe de la Aduana» enriquecido con una cuerda de tambores, en la que participó Eduardo Da Luz. Así también los Níquel tuvieron su cuota o dosis de calor abrazador de parte de la multitud.

Cuando cayó el telón blanco, se encendieron las pantallas de video –situadas a los laterales del escenario– y una secuencia de imágenes con los zapatistas y otras imágenes de México, de niños, etcétera y el arranque con el super hit que viene a ser «Oye mi amor», los miembros de Maná otorgaron su jaque mate.

El proyecto del quinteto se basó esencialmente en escena de exhibir su repertorio más ganchero, poniendo énfasis en las tramas de canciones incluidas en su disco unplugged. El público literalmente tuvo una adhesión desaforada y, en consecuencia, fueron desfilando canciones como «Hechicera», «Te deseo», «Como quisiera» y desde luego «Rayando el sol» y asimismo «Corazón espinado», «Te solté la rienda» o «Se me olvidó otra vez», entre otras, subrayadas por imágenes de clips para redondear un clima inocultablemente festivo.

Por su parte Fher, el cantante, tuvo diversos diálogos con el público (agredeció al Uruguay por tanta buena onda, por ejemplo), hizo subir a una de las tantas adolescentes para bailar con ella y hacia el epílogo del concierto agitar la bandera mexicana a la que inmediatamente se sumó la uruguaya. Muy movedizo, el cantante de Maná hizo despliegues permanentes en el escenario, a los que en un momento del show, se sumó secuencialmente el impactante baterista Alex González, quien cantó lo suyo y al mismo tiempo practicó un extenso solo de batería que dejó boquiabierta a la masiva audiencia.

Pero el punto más trascendente del concierto fue cuando Fher refirió a la lucha que los uruguayos mantienen por los derechos humanos y asimismo señaló tajantemente que: «No queremos gente hija de puta como Pinochet» y adherir a la democracia, para luego avanzar con una dignísima versión de «Desapariciones», un clásico del cantautor panameño Ruben Blades, creando una atmósfera de subida emotividad.

Maná logró un rendimiento superlativo en términos de ejecución: soltura, alta expresividad, solvencia individual y colectiva. Es un proyecto cancionístico que tal vez no podría calificárselo de mayor, pero indudablemente posee autenticidad y nobleza y por supuesto hallazgos varios.

En el final, la temperatura creció notablemente: Fher, que pronto apareció con una camiseta de Nacional, la que más tarde se sacó, quedando al descubierto la de Peñarol y que mantuvo hasta el cierre del concierto. Se lanzaron balones de fútbol, se entregaron claveles y el show dio su latigazo final con una espléndida versión de «Clavado en un bar». Así Maná había completado una noche rutilante en un concierto ya coral (por el impulso de la gente) y de formidable resolución, cuando exactamente pasados doce minutos de la medianoche, la fiesta se clausuró con una luminosa y estruendosa salva de fuegos artificiales.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje