"ENEMIGO AL ACECHO", PROLIJO CINE BELICO QUE RECREA LA EPICA DE LA LEGENDARIA BATALLA DE STALINGRADO

Romance en tiempos de tragedia

Sería extenuante repasar la totalidad de los títulos que han transformado a la guerra en un lucrativo negocio empresarial, soslayando deliberadamente el sesgo testimonial de la tragedia.

Sin embargo, desafiando la tendencia generalizada, otros valiosos filmes han aportado importantes ángulos reflexivos, despojando a las historias de su habitual maniqueísmo.

En esa corriente divorciada de la frivolidad se inscriben, por ejemplo, Rescatando al soldado Ryan, de Steven Spielberg y la sin dudas estupenda La delgada línea roja, de Terence Malick.

En otros tiempos, la pesadilla bélica fue trasladada a la pantalla grande con rigor y crudeza, si se quiere hasta despiadada. Dos ejemplos son, naturalmente, la magistral Apocalipsis ahora de Francis Ford Coppola, la dramática Pelotón, del contestatario cineasta Oliver Stone, y aun la casi desconocida pero estupenda Stalingrado, una coproducción germano rusa que hace algunos años pasó sin pena ni gloria por nuestra cartelera cinematográfica.

Enemigo al acecho, que es el ultimo opus del cineasta francés Jean Jaques Annaud, propone una visión igualmente desencantada de la guerra como tragedia colectiva, desestimando los tradicionales estereotipos de la megaindustria.

El filme –que está ambientado en 1942 durante la ya legendaria Batalla de Stalingrado–, relata la historia real de Vassili Zaitser (Jude Law), un célebre francotirador del ejército rojo que provocó numerosas bajas a las fuerzas nazis de ocupación durante la Segunda Guerra Mundial.

Aunque la película contiene algunas pinceladas de ficción, el cineasta galo sabe imprimirle un ritmo narrativo sostenido, que –durante dos horas y media–traslada imaginariamente al espectador al escenario de los cruentos enfrentamientos que marcaron un hito en la segunda gran conflagración bélica del siglo pasado.

Vassili Zaitser, que desde niño cazaba lobos en las estepas, es considerado –desde hace medio siglo– como un héroe de guerra con estatura de leyenda. Incluso, el rifle con mira telescópica que cobró la vida de numerosos alemanes, es conservado en un museo como una reliquia.

Annaud asume el desafío de recrear la vida de este personaje que comenzó siendo una mera figura en el desolado paisaje de la Rusia estalinista, para transformarse con el tiempo en un mítico paradigma.

La cámara releva –con singular maestría– los desolados paisajes, donde el heroísmo de los soldados rusos soviéticos y aun de la población civil, logró detener el incontenible avance de las tropas del efímero Tercer Reich.

Esta batalla, que registra la historia del siglo XX como una de las más cruentas de la Segunda Guerra Mundial, se dirimió en pleno casco urbano. Se luchó sin cuartel por la posesión de cada calle, fábrica o edificio, bajo una nevada casi permanente.

La posesión de Stalingrado tenía una connotación militar — por tratarse de una zona estratégica– e ideológica, por el significativo simbólico que le atribuía José Stalin. En una situación harto comprometida, el ejército rojo transformó a Vassili en un ejemplo de combatiente, cuya segunda lectura podría ser –naturalmente– el modelo de hombre nuevo pregonado por el socialismo real. La propaganda erigió al francotirador en un paradigma, cuyas hazañas fueron ampliamente difundidas para galvanizar los ánimos de la resistencia.

El personaje del comandante Danilov (Joseph Fiennes), como artífice de la campaña propagandística que transformó a un hombre común en un héroe, resulta ciertamente muy representativo de esa militancia ideológica que aportó renovadas reservas espirituales a los rusos.

Pese a ser una producción de alto presupuesto por la participación de miles de extras y su minuciosa reconstrucción de época, el relato no se detiene en los meros lujos formales, la acción o el romanticismo liviano.

La obra –más allá de la crónica histórica– asume un sesgo crítico cuando denuncia las precarias condiciones en las que los rusos debieron enfrentar a un adversario superior en número, armamentos y equipos, el autoritarismo en ambos bandos y el despiadado rigor con el que se castigaba a los desertores.

Jean Jaques Annaud (La guerra del fuego, El amante y El nombre de la rosa, entre otros recordados títulos) demuestra toda su sapiencia y oficio para construir una historia intensa, cruda, realista y hasta conmovedora, sin ceder a los cantos de sirena del efectismo o la truculencia tan habitual en el género bélico. Aunque se queda a medio camino en su insinuante discurso crítico, el cineasta explota adecuadamente el ángulo heroico, trágico y romántico del relato, sin pulsar excesivamente las cuerdas lacrimógenas del tema. La estupenda fotografía de exteriores y un reparto profesional en el que se lucen también en roles secundarios Ed Harris, en el papel del mayor nazi que se lanza a la caza del francotirador y Bob Hoslins como Nikita Kruschev, permiten redondear un trabajo prolijo y atractivo. *

 

ENEMIGO AL ACECHO. Estados Unidos 2001. Dirección: Jean Jaques Annaud. Producción: Jean Jaques Annaud y John D . Schofield. Reparto: Joseph Fiennes, Jude Law, Rachel Weisz, Bob Hoskins y Ed Harris. Duración: 146 minutos.

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