La mujer bajo el Islam
La película fue premiada en varios festivales internacionales (entre ellos Venecia y Montevideo). Su tema es la dramática situación de la mujer en un represivo sistema islámico. Pese a las distinciones internacionales y al prestigio ganado por su director Panahi, el filme ha visto bloqueada su circulación en su propio país
A la altura de su tercer largometraje, el director Panahi abandona el universo infantil del que se ocupara preferentemente en sus dos obras anteriores (El globo blanco, El espejo) para atender a realidades más adultas y también más amargas. Su reivindicación de la mujer frente a los prejuicios y las rigideces de los sectores más conservadores del integrismo islámico ha provocado polémica entre una parte de los iraníes, y ello explica acaso los problemas de difusión que el filme ha padecido en su país. La pugna entre tradicionalistas y «aperturistas» en Irán es un dato que está en los titulares de los diarios, y acaso esta película constituya un elemento más de ese enfrentamiento.
Resulta tragicómico que Panahi haya sido detenido en Nueva York por autoridades de la Oficina de Migración cuando viajaba a Montevideo para presentar su película en el XIX Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, y reexpedido sin mayores miramientos a Hong Kong tras varias horas de destrato. Los burócratas que lo destrataron creyeron sin duda que se trataba de un terrorista que procuraba infiltrarse bajo una falsa identidad, y actuaron con un celo que los trágicos acontecimientos de algunos meses después revelan por lo menos como inadecuado.
A través de los personajes infantiles y entrañables de El globo blanco y El espejo, Panahi supo retratar con inteligencia, capacidad de emoción y puntería aspectos de su sociedad, merecedores de alguna objeción. Es todo un dato que en esos filmes anteriores, las protagonistas fueran niñas muy enérgicas y activas, como si al realizador le fuera más fácil destacar rasgos de independencia y espíritu crítico en personajes femeninos que aún no han llegado a la edad adulta. En el cine de Panahi crecer es en cambio, para la mujer al menos, un largo dolor, y allí radica el nudo dramático de El círculo.
En la escena previa a los créditos, una mujer da a luz una niña, casi de inmediato se esgrimen algunas dudas acerca de que ese nacimiento sea un acontecimiento feliz. La duda se amplía en el desarrollo posterior del filme, donde se entrecruzan varias historias femeninas. Algunas de las mujeres de El círculo han estado en la cárcel por razones que a menudo no se explican pero se sospechan (el repudio del marido por no haber dado a luz un hijo varón, que deriva en el desvalimiento y la búsqueda de salidas a través de la prostitución, el aborto ilegal o el delito), y el espectador va descubriendo de a poco que estar «afuera» implica otras desazones. Las imágenes de rejas, caminos que se cortan, estructuras que bloquean la mirada y la libertad, se reiteran a lo largo de la película.
El Círculo combina técnicas casi documentales con una ficción que concede un calculado espacio a la emoción y la reflexión El resultado ha llamado la atención de críticos exigentes y de los jurados de varios festivales: obtuvo el León de Oro a Mejor Film , premios de la Fipresci y la Unicef y una mención de la OCIC en Venecia 2000, y también los premios a Mejor Filme, el de la Asociación de Críticos Cinematográficos del Uruguay, el público y otra mención de la OCIC en Montevideo 2001. *
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