Realismo mágico a la Hollywood realizado con delicada profesionalidad

Milagros inesperados: rumbo a lo desconocido

Gustavo Iribarne

Descontando la vitriólica Belleza americana (American beauty) (que presenta una seria deuda con el cine de Frank Perry de la década del 60 a través de Diario de una esposa desesperada, El nadador y El último verano); títulos como Milagros inesperados (The green mile) no dejan de ser productos vistosos, muy profesionales y dotados del «gancho» necesario para cautivar al gran público, lo que no es poco aunque tampoco resulte suficiente.

En el caso del largometraje mencionado, la idea parte del inagotable novelista Stephen King (El resplandor, La zona muerta), quien construyó una serie de relatos en carácter de entrega folletinesca sobre historias de los condenados a muerte en una prisión de alta seguridad.

Esta literatura en cuotas suponía una fabulación diferenciada en cada caso de donde el director Frank Darabont seleccionó un texto en particular para el génesis de su realización cinematográfica.

El título original, –en realidad– hace mención al pasillo por donde circulan por última vez los convictos hacia la silla eléctrica y a esta tenebrosa cárcel terminal llega un gigantesco hombre de color, (Michael Clarke Duncan, nominado a la estatuilla como Mejor Actor de Reparto), acusado de la violación y asesinato de dos pequeñas niñas.

Con el tiempo, el jefe carcelero (Tom Hanks) irá sumando dudas sobre la real culpabilidad del sentenciado mientras una inesperada dosis de magia aterriza en la prisión (el reo posee sobrenaturales poderes de curación), convirtiendo la narración en una suerte de programa especial de Rumbo a lo desconocido o Dimensión desconocida. Y aquí es donde, precisamente, la industria de Hollywood hace notar su presencia en esta correcta narración de «realismo mágico estadounidense» envuelta para regalo.

Todo posee un manejo solvente y aceptable: desde el trabajo protagónico de Hanks pasando por ciertas excelencias de fotografía y un inteligente ritmo que casi no decae en las tres horas de duración de la película, Milagros inesperados es un cine de receta muy bien formateado con algunos toques especiales de distinción.

Esos picos de calidad incluyen fugaces apariciones de Harry Dean Stanto y Gary Sinise; una prolijísima actuación del resto del elenco (con una clara división estereotipada de buenos y simpáticos versus malos y odiosos), y un guión bastante inteligente como para convertir este singular cuento de hadas en un pasatiempo disfrutable a pesar de ciertas truculencias propias del género terrorífico.

Cabe anticipar, sin embargo, que las cuatro nominaciones al Oscar –que incluyen la de Mejor Película– pueden sobredimensionar expectativas que no resulten satisfechas al abandonar la sala. Por lo tanto sería recomendable subrayar la simple apuesta al entretenimiento que maneja esta obra más allá de un sensiblero mensaje de mística light que, aparentemente, continúa recibiendo el beneplácito de la platea estadounidense.

Obviando esa supuesta trascendencia que no posee, The green mile logra una simple y saludable función de esparcimiento. Ni más ni menos.

Milagros inesperados. Guión y dirección de Frank Darabout sobre novela de Stephen King. Fotografía: David Tattersall. Con Tom Hanks, David Morse, Michael Duncan y Michael Jeter.

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