Gratificantes muestras españolas
En 150 años de fotografía en España (Centro Municipal de Exposiciones) el historiador Publio López Mondéjar realizó, durantes varios años de investigación, una paciente historia de la fotografía en su país. Autor de numerosas e importantes publicaciones, entre los cuales figura una voluminosa tetralogía, escribió un catálogo libro de 300 páginas, con bibliografía y glosario técnico, tan erudito como ameno, que oficia de guión curatorial de la exposición itinerante que circula por varios países, con los auspicios de la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Embajada de España.
El recorrido histórico es atrapante. A través de un siglo y medio se puede seguir el nacimiento y metamorfosis del acto fotográfico que, cambiando los nombres, es similar al de muchos países, incluso Uruguay. Se arranca con el conocimiento e importación del daguerrotipo en España documentando la actividad de los primeros profesionales ambulantes por diversas ciudades que también comerciaban las cámaras y daban cursillos gratuitos para su manejo.
Procedían, naturalmente, de Francia e Inglaterra donde habían surgido el invento. «En 1839, todo parecía estar preparado para la llegada de la fotografía, tras medio siglo de imperio de la burguesía, que había abierto las puertas del liberalismo económico y a la revolución industrial. Si la fotografía no apareció antes fue, simplemente, porque las estructuras económicas e industriales de la sociedad no eran todavía las adecuadas para integrala y desarrollarla», escribe López Mondéjar, con clara visión socio-cultural, para pasar enseguida a enumerar los muchos antecedentes que precedieron a la cámara oscura.
La primera parte se extiende entre 1839 y 1900, con el dominio de la fotografía, primero como curiosidad, incluso científica, y luego como difusión de un nuevo medio que no había alcanzado, todavía, la categoría artística.
Después de los pioneros extranjeros surgen los maestros españoles, proliferando el retrato (que entra a competir y otras veces a colaborar con los pintores), la masificación fotográfica y la multiplicidad de estudios, el empleo científico (Ramón y Cajal se convirtió y utilizó la fotografía), la infinidad de aficionados y el inicio del fotoperiodismo.
La segunda parte va de comienzos del siglo XIX hasta 1939 con la fotografía pictórica y la popular, las postales y fascículos, una moderada vanguardia («la fotografía española continuaba anclada en la estética folclorista y pintoresquista propia del regeneracionismo burgués de principios de siglo») focalizada en los nombres de Catalá Pic, Nicolás de Lekuona y Josep Renau, que influidos por la escuela rusa emplearon el fotomontaje y otras técnicas menos convencionales. La prensa gráfica alcanzó gran notoriedad y la guerra civil la acentuó. Durante ese período crucial vinieron grandes fotógrafos como Robert Capa (la imagen memorable de Miliciano abatido en el cerro Muriano, 1937, recorrió el mundo), identificados con la causa republicana.
La tercera parte comprende todo el período franquista y posfranquista y remata con las últimas tendencias, con los nombres más conspicuos surgidos (Fontcuberta, Ouka Lelle, Rivas, Cánovas, Caramés, conocido en una individual en Montevideo).
No son, empero, los fótografos que al fin y al cabo importan en esta muestra, sino las imágenes que reconducen el proceso de toda la historia española del último siglo y medio, sus protagonistas (gobernantes republicanos, reyes, dictadores, golpistas, obreros, soldados, toreros, intelectuales, pintores, multitudes anónimas en la guerra y en la paz), los gustos y costumbres de los diferentes períodos.
Más reducida y recortada es la fragmentaria XVI Muestra de Arte Injuve en la Colección Engelman Ost.
Por motivos económicos y de espacio, quedaron cuatro: los videastas María Cañas y Juan Francisco Romero, con la obra El profesional definitivo, donde descargan una ironía sobre los medios, las estupendas fotografías de Adrià Julià y los dinámicos e inventivos dibujos acuarelados de Fernando Renes.
Un cuarteto treintañero que, procedente de diversas ciudades (Sevilla, Barcelona, Burgos), ofrece un buen nivel creativo. Vale la pena tenerlos en cuenta. *
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