El lector sigue prefiriendo el papel a la computadora
En contraste con la euforia del año pasado, cuando algunas editoriales electrónicas vaticinaron que los libros de papel iban a convertirse en piezas de museo dentro de una generación, la industria ha reducido sus ambiciones desde la crisis que afecta a la Nueva Economía.
«El libro electrónico no ha satisfecho las expectativas. Ha vuelto a la tierra», dijo Sabine Kaldonek, portavoz de la feria del libro más grande del mundo.
«La tecnología todavía necesita trabajarse más y nosotros necesitamos considerar qué títulos y qué contenido es el adecuado», agregó.
Mikael Sandberg, el gerente de mercadeo de Microsoft en Europa, ve la mayor demanda para libros electrónicos en las obras de consulta o de negocios, porque la tecnología permite que se ubiquen textos voluminosos mediante una palabra clave.
«Nosotros estamos comprometidos con los libros electrónicos como una inversión a largo plazo. Tienen un valor agregado y deberán irse popularizando poco a poco, pero no creemos que las editoriales deban ignorar los libros de papel. Eso sería irresponsable», expresó Sandberg.
Los tipos de libro digital que son actualmente los más adecuados para ser bajados y leídos en una computadora personal o de mano incluyen guías de vinos y de viaje, libros de cocina, obras académicas y masivos textos legales, dijo Sandberg.
«Los usos del libro electrónico sólo pueden aumentar. Las editoriales están tratando de imaginarse cómo eso puede agregar valor al libro de papel. Por el momento es un complemento», dijo.
Muchas editoriales todavía no se animan a convertir sus textos de derechos de autor en formato digital, ante preocupaciones de que podrían ser copiados y pasados
gratuitamente sin la protección apropiada. Según se estima, si se generaliza la digitalización de los libros, la piratería podría crecer hasta límites insospechados.
Quizás, antes de procederse a la reconversión, sea indispensable establecer normas concretas de protección a los derechos de autor, un tema recurrentemente discutido. Es que la propiedad intelectual aún no cuenta con las salvaguardas indispensables.
El famoso escritor de novelas de suspenso Stephen King abandonó el proyecto de publicar su libro «Riding the Bullet» sólo en la Internet cuando muchos lectores dejaron de pagar por los capítulos.
Todo parece indicar que pese al universo virtual que las multinacionales procuran venderle al consumidor, la seducción del libro de papel que recoge las mejores tradiciones de la literatura de todos los tiempos conserva plena vigencia.
La moda del correo electrónico tan útil para consultas documentos u otros materiales técnicos, tardará seguramente en llenar el espacio que ocupa actualmente el libro. *
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