Desde varios frentes buscan combatir al nuevo Canal 5

Curiosamente, TVeo es el canal con mayor respaldo económico asegurado de los cuatro montevideanos. Empresas públicas han comprado espacios publicitarios, a pedido expreso de la Presidencia de la República.

Los precios han sido los de mercado. Acorde a las mediciones, por debajo de la mitad de la cotización del minuto televisivo de los canales privados. Este aporte público está garantizando desde el mismo inicio la supervivencia del departamento informativo y del magazine matinal, las mayores apuestas del canal estatal. Para el resto no hay financiamiento.

Doyenart cree que una apuesta «a vender» dará buenos resultados, pero el enfrentamiento con el Sodre ha llevado la situación a un límite insostenible.

«Yo calificaría la situación de inestable», afirma Doyenart. «El Sodre no ha querido contratar personal para el informativo: es decir que el personal contratado no ha firmado con el Sodre, sino solamente con el canal lo que no tiene valor legal, en tanto el canal no es unidad ejecutora».

El consejo directivo del Sodre se mantiene firme en su posición: no contratar a nadie, si previamente el dinero para la contratación por un año, no fue depositado previamente. «Es claro que las empresas públicas claro no están contratando así: algunos han adelantado un trimestre, otros nos van a pagar por mes» remarca el director. Apunta que ha habido credibilidad en su persona por los contratados. «Yo les garanticé que no los voy a dejar sin cobrar. Y así lo voy a hacer».

Busca ahora desarrollar un plan con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), «para que administre el dinero de las empresas públicas, que depositemos allí los ingresos. Que sean las Naciones Unidas las que paguen al personal».

El problema es que, en tanto el canal no es unidad ejecutiva, tampoco puede hacer el contrato con el PNUD directamente.

El consejo del Sodre negó también firmar acuerdo con el PNUD para estos fines.

Entonces será a través de la Presidencia de la República, que se acuerde el convenio.

«Algo bastante rebuscado», interpreta Doyenart.

El inconveniente para pagar los sueldos es sólo la punta de la madeja que enfrenta el Canal 5 para consolidar su nuevo curso, en tanto el Directorio del Sodre endureció su postura.

Así el equipo tecnológico imprescindible quedó sin autorizar. «El ingeniero Siri creyó en el proyecto, confió en mí. Tenemos el equipamiento».

Algo similar está ocurriendo con las coproducciones nuevas. Los acuerdos no están refrendados por el Consejo del Sodre y los precontratos sólo están firmados con Doyenart.

«De los que salieron al aire, nadie se echó atrás todavía. Creo que es algo que hay que valorar. Pero de hecho no tienen un contrato legal».

En cuanto a las afirmaciones del presidente del Sodre (hechas a Crónicas) anunciando que no habrá departamento de comercialización en el Canal 5, Doyenart dice no comprender la razón. «Por eso hicimos un contrato con una empresa, provisoriamente. El problema es que en la medida en que vendamos y empiece a ingresar dinero, yo no sé que hacer con él. Yo no puedo recibir dinero: habría un gran lío legal. Espero que salga el proyecto PNUD».

Finalmente y en cuanto a la dotación con que el Ministerio de Economía dotó al impulso de esta reforma en el canal, Doyenart asegura que el consejo del Sodre se niega a liberarle el dinero, aunque lo tiene en su poder. «Lo irónico es que el Sodre tampoco lo puede usar para nada porque esa partida es exclusivamente para el canal; el dinero está parado, congelado, lo cual ante la situación del país parece algo bastante insólito».

Recordó que hay gente que lleva cuatro meses sin cobrar, algo que «no se puede mantener mucho tiempo más».

Así las cosas, las perspectivas de competir en condiciones mínimas con el resto de la televisión, de avanzar en el plan, se hacen difíciles. Doyenart dice estar dispuesto a sacrificar su pellejo, si con ello hace que el proyecto siga avanzando, aunque sin él.

«El presidente del Sodre ha sido muy claro: está de acuerdo con el proyecto, lo que no está de acuerdo es que yo esté en la dirección, lo que quiere es que me vaya. Con lo cual yo en estos días estoy analizando seriamente la posibilidad de irme».

En cuanto a la opción que parecería más lógica para laudar el diferendo y permitir la viabilidad del canal, independizar al Canal 5 del Sodre, la duda crucial es el tiempo. Aún integrado en una Ley urgente y acordado el apoyo político necesario, el proyecto demorará más tiempo que lo que tarda un proyecto de televisión en derrumbarse económicamente.

«Si dentro de un mes no tengo el dinero de las empresas públicas, para pagarle a la gente que ya está trabajando, cuando queden dos meses sin cobrar, voy a tener que levantar la programación. Es decir, voy a tener que sacar el canal del aire. Esa es la situación. Dos o tres semanas puedo tirar. Pero si no, tengo que cerrar el canal». *

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