Caerá Maná en Montevideo
Oriundos de Guadalajara, y provenientes de una de las más fecundas tradiciones roqueras en lengua española como es evidentemente la mexicana, los miembros de Maná parecen estar transitando por el mejor momento de su trayectoria artística, si pensamos en la solvencia escénica, en la variación estilística de su repertorio aunque recostado en las inflexiones de un formato pop no alejado de amarrar las realidades de la época y en el ensamble afinadísimo que han logrado para expandir una propuesta que no solamente impactó en todo el continente latino, sino también en los Estados Unidos.
Hoy Maná está en su mejor forma: elaboraron un unplugged para la cadena MTV que les arrojó mayor incidencia popular, fueron número artístico soporte en la imponente gira por los Estados Unidos del brillante guitarrista Santana (con el cual grabaron en el laureado disco Supernatural el exitosísimo tema «Corazón espinado») y en su actual tour vienen teniendo una repercusión multitudinaria.
Lo cierto es que su concierto de esta noche, a partir de las 21.30 horas en el escenario montado sobre la gramilla del Velódromo Municipal, tendrá a Fher y a los suyos proponiendo un recorrido de canciones de todos sus discos, especialmente el sugestivamente denominado Dónde jugarán los niños, además de que sea muy probable que algunos abordajes sean en carácter acústico.
Un ejemplo de ello podría ser, porqué no, la muy digna versión (aunque no llega a superar la que practicaron los Fabulosos Cadillacs) del clásico de Rubén Blades llamado frontalmente «Desapariciones», esas terribles y dolorosas historias dentro de la historia de una canción que refiere a personas desaparecidas.
El compromiso de Maná es harto conocido ya que en algún momento adhirieron a la causa del subcomandante Marcos, y aunque sus canciones no tienden al panfleto, poseen sutiles guiñadas de un perfil disidente, lo que naturalmente sitúa a la propuesta de la banda muy bien parada en los acontecimientos de época.
En el concierto del Velódromo Municipal, el grupo mexicano factiblemente apelará a sus tramas de superhits y de seguro no faltarán canciones como «En el muelle de San Blas» o «Como dueles en los diablos» o la impresionante «Cuando los ángeles lloran», todo un homenaje sensible a ese gran luchador por los derechos humanos y los derechos del Amazonas que fuese Chico Mendes, asesinado impunemente por el propio sistema.
Lo cierto es que estos mexicanos expanden autenticidad y nobleza, desde una propuesta que se ha ganado el estrépito de la masividad. Provienen de una tradición de rock mexicano cuyo decano es el infatigable grupo El Tri y, en consecuencia, entroncan quiérase o no con la nueva camada de bandas entre las que sobresale notablemente Café Tacuba, hoy estos últimos la mejor banda latina por su alto vuelo creativo y su espléndida ejecutividad.
Lejos estética y estilísticamente de los antes mencionados, sin embargo Maná forma parte de toda esta correntada mexicana (donde se pueden designar bandas ya raperas como Control Machete y Molotov, rocanroleras como Maldita Vecindad) con un proyecto cancionístico de un temperamento y una personalidad indivisibles. Nada se parece más a Maná que Maná, lo cual es todo un mérito en el sentido de que han fundado una voz propia, una poética personalísima y una trama sonora que transcurre del rock a otras sonoridades más centroamericanas o vernáculas. Nada esconden los Maná. Y nada esconderán en su how de esta noche en el Velódromo Municipal: canciones y canciones que, de hecho, enfervorizarán a sus miles de fans.
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