"Un plástico uruguayo admirado por sus colegas españoles"
La exposición, compuesta por 25 obras, corresponde la etapa madrileña de Barcala, los años comprendidos entre 1974 y 1993, año en que volvió a Montevideo, falleciendo a poco de su retorno.
Muestra de su plenitud
Los cuadros que cuelgan de la sala de exposiciones de la Galería «Guillermo de Osma» con los característicos «collages» de Barcala y se constituyen en una muestra antológica de su producción durante su etapa madrileña, la que el crítico español Francisco Calvo Serraller (autor de la breve semblanza que abre el catálogo de la muestra) denomina «la plenitud de Washington Barcala».
En esos casi 20 años de estancia madrileña, Barcala –escrive Calvo Serraller– «realizó una obra prodigiosa».
Cuando llegó a Madrid, «era un artista plenamente hecho, con una dilatada y rica experiencia a sus espaldas y con un horizonte definido. Nos regaló, sin embargo, su plenitud, cuyo esplendor no necesita ruido. Fue la suya una plenitud silenciosa… con una obra cada vez más exigente, sutil, esencial, al filo de la pura intensidad desnuda».
Un estilo muy personal
La obra expuesta muestra una evolución que va desde los primeros pintados en 1974, en los que aún hay elementos pictóricos, hasta los de finales de esa década y posteriores, en los que prima la técnica del «collage», que luego se complica mediante la incorporación de nuevos materiales y objetos de la más diversa índole.
De diferente tamaño, aunque predominan los de grandes dimensiones (de 60 x 82 cm a 74 x 126 cm), los cuadros reflejan el estilo personal de su autor que se mueve entre el constructivismo, el expresionismo abstracto, el surrealismo e incluso el arte pop, experimentando al mismo tiempo con las calidades táctiles y visuales de los materiales, las diferentes posibilidades compositivas y la capacidad poética de la abstracción.
Como señala el citado Calvo Serraller: «Con apenas unos palirroques de madera, algunos trapos, unos pocos hilos y manchas de color, predominantemente negro, creaba un espacio de emotividad lírica, donde los efectos dramáticos o las atmósferas fragantes fluían con extraña fuerza su gerente. La modestia de los materiales empleados, la economía de los gestos, lo escueto de las composiciones, nos demostraban que la complejidad y la profundidad de lo que trataba de expresar tenía su mejor camino mediante la sustracción, el despojamiento, la depuración».
Artista valorado
En vida, Barcala recibió muy buenas críticas en España y fue admirado por sus colegas. «Era –subraya Calvo Serraller– uno de esos rarísimos casos de artistas que es apreciado y, en su caso, yo diría incluso que admirado por sus colegas».
Hoy su obra está muy bien considerada por los críticos y se encuentra bien valorada en el mercado del arte.
El precio de las obras expuestas en esta muestra lo confirma: los valores monetarios de las obras expuestas van de las 600.000 pesetas de los de menor tamaño hasta los 7 y 8 millones de pesetas de 2 de los mayores. La mayoría de los de tamaño mediano se sitúan en un entorno de 1 a 1,7 millones de pesetas. *
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