El discreto encanto de la escatología
Con motivo del estreno de su último filme Alex De La Iglesia fue entrevistado en Cannes por diversos medios de prensa. Entre ellos, el canal de cable Cinemax, que luego realizara un corto de información con este material. El informe, bastante incompleto y erróneo (se equivocaba con datos de las películas e incluso omitía una de ellas) presentaba una pequeña entrevista a De La Iglesia. En ella, el director resumía su filosofía de esta manera: «Todos somos unos gilipollas, eso es lo que soy yo, al venir aquí acompañado de mi mujer en lugar de aprovechar y follar cuanto pueda. Y de eso tratan mis películas, de gilipollas como uno». Con esta peculiar respuesta uno ya se puede imaginar el carácter de este realizador.
Formalmente, los trabajos de este director, junto a un equipo técnico (Jorge Guerrieachevarría como coguionista, Andrés Vicente Gómez como productor) son cuatro, sin contar La Comunidad. Cada uno de ellos lo suficientemente impactante como para causar revuelo entre los amantes del cine «serio» (quienes lo desprecian radicalmente) y crear a su vez una legión de seguidores que lo han convertido en un autor de culto.
De La Iglesia ya había formado, para su primer largometraje Acción Mutante (1992), un grupo actoral, el cual lo acompaña en sus trabajos hasta el día de hoy. En esta película, la cual nunca llegó a nuestro mercado (más que ser exhibida muy de vez en cuando por TV española), el actor Alex Angulo protagoniza, junto a uno de los más heterogéneos grupos de personajes jamás vistos en una película, un doble papel como un siamés que pierde a su hermano, y carga con su cadáver durante media película.
Ante esta premisa uno puede imaginar las características de esta producción, y las que marcan
todo el cine de Alex De La Iglesia, un humor negro corrosivo, no dirigido para estómagos débiles, inteligentes argumentos, una excelente dirección actoral, realizando productos completos y parejos en cada uno de sus filmes.
Después de que un grupo de mutantes iniciara acciones terroristas contra la sociedad, el Diablo vino a la tierra. Después de Acción mutante, llegó El día de la bestia (1995).
Es en esta película que De La Iglesia consigue su primer éxito, en, para muchos, lo que será su mejor filme. Alex Angulo, Santiago Segura y Armando De Razza recorren las calles de Madrid con un solo objetivo: evitar el día de la bestia. Desde la extraordinaria escena inicial, un cura es aplastado por una gigantesca cruz, hasta el remate de la película, De La Iglesia nos sorprende a cada momento. Un cura (Angulo), un simpático metalero (brillantemente interpretado por Segura) y un parapsicólogo que es un fiasco (De Razza) corren, toman ácido, reciben soberanas palizas y deben enfrentarse a Satanás en persona, en uno de los guiones más delirantes de la historia del cine. Rodada prácticamente en exteriores, con muy bajo presupuesto, El día de la bestia fue una de las películas más logradas del último cine español. Como consecuencia, y como era de esperar, llegó el
llamado de Hollywood.
Perdita Durango (1997) fue la película que definitivamente lanzó a De La Iglesia a la fama y al mercado americano. Junto a conocidos actores norteamericanos: Rosie Pérez (Haz lo correcto) James Gandolfini (Los Soprano), aparece una de las más conocidas estrellas del cine español: Javier Bardem (Huevos de oro, de Bigas Luna), sin descuidar a su habitual elenco: Santiago Segura interpreta a un demencial contrabandista mexicano. Esta particular road-movie demostró que De La Iglesia podía dirigir en Hollywood, sin ser Hollywoodense. En la película más radical de toda su carrera De La Iglesia presenta a: un brujo lunático (Bardem) mutilador de cadáveres, el contrabando más asqueroso que uno pueda imaginar (¡fetos humanos para ser convertidos en esmalte de uñas!), un sucio policía (Gandolfini) que es reventado sistemáticamente a lo largo de toda la película, y por encima de todo Perdita Durango (Pérez) personaje antipático si los hay.
En definitiva, el particular estilo de De La Iglesia, su humor y su crudeza, no encajaron con la meca de los finales felices, por lo tanto, volvió a España para
realizar Muertos de risa (1999). Dos cómicos que se acribillan a balazos, frente a una multitud que los aclama y ríe. Desde el comienzo de su nueva película De La Iglesia parece decir: así hago yo las cosas, si te gusta, bien, si no, la puerta está ahí.
De principio a fin en esta negrísima comedia, para muchos el más logrado largometraje del director, nos presenta la decadencia en la relación entre dos comediantes (Segura y El Gran Wyoming) que se odian pero a la vez logran la simbiosis perfecta. Alex Angulo, como no podía ser de otra manera, aparece una vez más, y hasta se puede ver a Sancho Gracia en una pequeña e increíble escena. El estilo De La Iglesia, si bien esta vez en un marcado tono humorístico, es el leit motiv de todo el filme.
Para su última producción, que se estrena el próximo viernes en Montevideo, el director convocó a Carmen Maura, para un thriller en su estilo. En La Comunidad, nombre que recibe la realización, los habitantes de un edificio mantienen en secreto la muerte de un vecino, pero la llegada de una agente inmobiliaria (Maura) alterará los planes. Habrá que esperar para ver el resultado.
Considerado como uno de los herederos del mejor cine español, Alex De La Iglesia es (junto a Alejandro Amenabar) uno de los pocos exponentes de aquel cine español bien español: duro, sin concesiones, muy de ellos, pero a la vez, muy de todos. *
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