Más de currícula que "de oído"
Las generaciones jóvenes de uruguayos incluyen cada vez más a la formación musical, en alguna instancia educativa. El autoaprendizaje disminuyó, diferenciándonos de otros países. Uruguay mantiene una valoración alta por la docencia de la música, según la estadística. El autoaprendizaje sólo se dio en el 17,4% de los músicos varones y el 9% de las mujeres. La enseñanza combinada (curricular y no) es la más aceptada: la mitad de las músicas y el 37% de los músicos. El autoaprendizaje es sin embargo lo que reina en ámbitos profesionales como la murga y géneros conectados al carnaval, seguidos por la típica y la folclórica. Curiosamente, la formación exclusivamente curricular es la más importante entre los músicos dedicados al tropical. Más incluso que entre la música clásica donde la combinación de curricular y no, es más frecuente.
En cuanto al tipo de formación recibida, que los músicos consideraron más importante el 25% lo asignó a un «profesor particular no asociado a conservatorio»; un 22% a su condición «autodidacta»; un 15% al «aprendizaje en la actividad»; un 10% a un profesor en conservatorio y un 8% al conservatorio. Sólo un 5% consideró a la Escuela Universitaria de Música y un 3% a la Escuela Municipal de Música.
En cuanto a las oportunidades que tienen los músicos de adquirir en Uruguay los conocimientos para desarrollarse como profesionales, un 57% las catalogó de «limitadas», un 24% de «adecuadas», un 6% las consideró «amplias» y un 9% dijo que «ninguna».
Nuestros músicos tienen elevado número de años de educación específica: su ciclo formativo completo alcanza los 14 años.
Fama, dinero y discriminación
Los músicos compatriotas, más que éxitos extraordinarios han obtenido «logros que son indicativos de carreras artísticas activas y productivas». La cuarta parte de los entrevistados, reconoció que en diez meses corridos había trabajado, artísticamente, entre uno y cinco meses en el extranjero. El 70% de los residentes en Montevideo, tuvo actividad musical en el Interior.
Los niveles «de satisfacción» de los artistas por la promoción de su trabajo son bajos: el 50% lo considera insatisfactorio, pero el 38% lo entiende «adecuado».
El 71% de los artistas exige «mayor difusión en los medios de comunicación» como base para promocionar sus carreras.
El 79% del total apunta a «leyes y regulaciones», como medidas de mayor impacto en la mejora de las situaciones contractuales. Si bien una de las herramientas que asegura al artista la remuneración son las leyes del Derecho de Autor e Intérprete, sólo el 44,5% de los músicos consideró que su trabajo está realmente protegido.
En cuanto a la discriminación de que pueden ser objeto los músicos, llama la atención que en Uruguay, el género musical sea, condicionante. Así lo entendió el 40% de los músicos, mientras sólo un 12% atribuyó esa discriminación a razones políticas y sólo un 2% a los medios de comunicación. El 20% de los músicos de tropical, seguidos del 13 por ciento de los rockeros y el 12% de los murguistas, aseguran haber sido discriminados por el género en que actúan.
En cuanto a los ingresos de los músicos profesionales, el promedio de aquellos con «ocupación artística principal», lo sitúa en los 4.405 pesos, cotizados a octubre del 2000. Los mejor pagos son quienes hacen «música para teatro» con un promedio de 17.000 pesos, seguidos por los carnavaleros (parodistas, revistas, humoristas) con 12.000, más atrás los murguistas con 11.000. Los peor pagos son los músicos de afro-uruguaya, rock, y brasilera, todos algo más de 6.000 pesos. A modo de idea de cuánto percibe un músico uruguayo por regalías discográficas, derechos de autor, derechos de intérprete, todos en conjunto, significan unos 700 pesos mensuales de promedio. *
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