Dos testimonios
«La solución para la cultura y por ende para la música en este país pasa por la aplicación de los artículos de la Rendición de Cuentas que descuentan, en impuestos, a quien invierte en cultura, el doble o el triple de lo que debía haber pago. Eso daría campo fértil a una creciente masa de músicos jóvenes uruguayos quienes, aún sin apoyo, triunfan contra esa carta popular argentina de consumo masivo. Lamentablemente los músicos uruguayos trabajan más afuera que adentro del país. Sin embargo hay una corriente en ascenso de jóvenes haciendo sus propias producciones, sus discos, sus shows, un esfuerzo imponente más concreto que cualquiera conocido hasta ahora. Es muy grato para quienes, como nosotros, desde el comienzo impulsamos todo lo vinculado a apoyar los músicos compatriotas, lo que concluyó felizmente en el Fondo Nacional de Música. Pero eso debería ser ya una etapa en el desarrollo de los músicos, que no un concepto al que aún le quedan etapas por cumplir».
(Fernando Torrado. Compositor y músico popular).
«Es un hecho que no es posible obligar a la gente a escuchar música uruguaya. Es una tentación muy de acá pensar que poniendo una ley se cambia el comportamiento cultural de las personas y eso no es realista. Más allá de que las radios pasan, en proporción, muy poca música nacional, mucha gente consume música de acá. Lo hace en los bailes, en las discotecas, en su casa. Rada vendió 12 mil discos de su ultimo trabajo, Chocolate y otros grupos de «neotropical» también. De pronto no es demasiado respecto a lo que se consume de música «extranjera», pero tampoco es poco. En Uruguay no existe una industria de la música que esté desarrollada, ni en lo discográfico ni en lo que refiere a eventos o giras. Entonces todo queda librado a la capacidad de cada uno. Sin apoyo de ninguna clase salvo su propia música, Buitres por ejemplo hizo una gira por todo el país y vendió más de diez mil unidades de sus dos discos en vivo. O sea que se pueden hacer cosas aunque, hay que reconocerlo, dentro del rock lo de Buitres es una excepción. Otro problema es que muchas bandas, desesperadas por tocar, aceptan hacerlo gratis y en pésimas condiciones técnicas y eso es un desastre: el show es malo y los músicos terminan pagando el flete de su bolsillo».
(L.Mental. vocalista y compositor del grupo Kato)
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