URUGUAY: MAS MUSICOS PROFESIONALES CLASICOS QUE "TROPICALES"

Con la música a otra parte

La musicalidad con que está escrita la introducción, exhibe cierto ritmo que convierte la explicación técnica del «Mercado laboral y la carrera de los músicos en el Uruguay», en un placer.

«Es frecuente que no se valore en toda su extensión la condición profesional del artista de la música. Es común presentar a los músicos como individuos que consideran los aspectos económicos de su actividad como de importancia secundaria comparado con el hecho de la creación misma (…) Esta relativización de la dimensión económica del trabajo artístico contribuye a su vez a la creación del prejuicio acerca de que ser artista no es precisamente una profesión. En nuestro entorno hay una pregunta que frecuentemente se hace a los músicos, cuando éstos tratan de explicarle a otra persona qué hacen en la vida: «pero vos, además, ¿trabajás?».

Es en ese marco que, Carlos Casacuberta y Hugo Roche, escribieron esta investigación «dedicada a los principales aspectos del mundo laboral y profesional de los músicos en el Uruguay».

Según el Censo de Población y Vivienda en Uruguay había 3.290 artistas profesionales para 1996. Pero el censo oficial, circunscribe al artista profesional a aquellos entre quienes el arte es la mayor fuente de ingresos: otros, con dedicación seria y profesional, pero con ingresos mejor pagos fuera del arte, no son asimilados.

Lo cuantificable sí, es que los músicos profesionales ya estaban descendiendo para 1996. Y bien dicho es: los músicos. El número de artistas mujeres se ha mantenido estable. El gran descenso masculino es atribuible a dos artes exclusivamente: músicos y bailarines. Las artistas, por el contrario, pasaron del 31% en 1985, al 54% ya en 1996.

Cultos, precoces, y sin dinero

El relevamiento muestra un nivel educacional de los músicos que da por tierra con muchos prejuicios: un 36% de estos profesionales superó el nivel secundario, un 22,5% son universitarios, índices superiores a la media nacional.

Del relevamiento específico realizado entre los músicos profesionales se desprende que el 82% son jefes de hogar, o cónyuges del jefe de hogar. Tienen hijos a su cargo el 56% de los hombres y el 36% de las mujeres.

Los músicos se inician en Uruguay todos a edad temprana, muy pocos después de los 30 años. Tienen una expectativa de progreso lenta de sus carreras: aunque ya tengan entre 12 y 16 años de experiencia afirman estar aún en fases iniciales o en vías de consolidar la carrera.

Los artistas declaran coincidir en algo curioso para el profano: el llamado de la vocación no hace lo más de cada carrera. El 42% cree que los factores determinantes estuvieron en el entorno; al apoyo de familiares y amigos le atribuyen un 18%; al apoyo de los maestros un 15% y a la propia tenacidad un 13%.

Entre las limitantes que los artistas entienden haber sufrido, el 94% atribuye al entorno la culpabilidad de las mismas, discriminadas en por ejemplo un 34% que refiere a insuficientes retribuciones, a la falta de difusión (18%) y a la falta de oportunidades (14%).

Al Estado la música no le suena

A diferencia de la imagen generalizada, el músico profesional que tiene un manager es excepcional: sólo un 22% cuenta con algún agente que lo promocione. A los contratos para actuaciones en vivc y grabaciones discográficas aceden sólo 4 de cada 10 consultados.

Los músicos agrupados en la Sociedad Uruguaya de Artistas Intérpretes, se afanan por «una legislación más adecuada a la realidad del artista y mayores niveles de regulación de los mecanismos contractuales».

Los músicos nacionales sobreviven en el pluriempleo: apenas un 10 por ciento concentra su horario laboral en una ocupación artística. El empleo del artista por cuenta propia es dominante (53%); en cooperativas actúa un 13,5%; los empleados son minoría. Es un mercado laboral definido por géneros musicales: los asalariados públicos son masivamente, de música clásica; los asalariados privados de música tropical; las cooperativas, de música popular y rock.

La inestabilidad laboral de los músicos está en aumento: el año pasado, un 37% al menos de los profesionales estuvo un mes o más sin trabajo remunerado, promedialmente seis meses.

Preocupante problema que revela el estudio, es la insuficiente capacidad de dedicarse a la música a tiempo completo. Por causas básicamente económicas, en promedio, los artistas asignan 70% del horario laboral a la música. Desearían hacerlo por más tiempo.

El tiempo pasa, la calidad queda

Los músicos profesionales uruguayos carecen de los beneficios de la pasividad tradicional. Los cambios de sistema, con aportes individuales, escasamente han beneficiado a los músicos: la mayoría no está aportando. Quienes lo hacen, es por otras ocupaciones no artísticas. Contrariamente a lo que puede suponerse, en su desarrollo profesional los uruguayos muestran carreras activas con altos niveles de logros. Con dimensión nacional en sus carreras profesionales, son conocidos a nivel nacional, insertándose activamente en la región y más allá.

«Esto contrasta con la percepción generalizada que (los músicos) revelan, de que en el país no existen oportunidades para desarrollar la actividad artística profesional», es una de las conclusiones del estudio. La mitad de los entrevistados aseguró que, «la mayoría de los logros a los que aspira, no los ha conseguido aún». *

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