Nuevo número de cuadernos de jazz
El ejemplar Nº 65 de la excelente revista española Cuadernos de Jazz, correspondiente a los meses de julio y agosto, contiene en sus primeras 16 páginas una «Agenda del Verano 2001″ que puede poner verde de envidia a los aficionados latinoamericanos por el simple listado de nombres de jazzistas que fueron y estarán en los festivales europeos.
No es para menos. En localidades como Stuttgart (Alemania), Viena (Austria), Copenhague (Dinamarca), Granada, Madrid, Murcia, Valencia, San Sebastián y las Canarias (España), Pori (Finlandia), París, Toulon y Marsella (Francia), Birmingham (Inglaterra), Molde y Oslo (Noruega), Perugia (Italia), Lisboa (Portugal) y Estocolmo (Suecia), han desfilado la flor y nata de los artistas más encumbrados del jazz europeo y estadounidense.
Solamente en Montreux (Suiza), uno de los festivales de mayor renombre internacional, aparecieron figuras de la talla de Chick Corea, Michael y Randy Brecker, Ray Brown, Dave Holland, Charlie Haden, James Carter, Roy Hargrove, Herbie Hancock, Jackie McLean, Mal Waldron, Bill Frisell, Hank Jones, Brad Mehldau y Dave Douglas.
Dos entrevistas a veteranos músicos constituyen la parte medular de la publicación. Una de ellas dedicada a Sheila Jordan y Steve Kuhn, la otra al gran Freddie Hubbard, recordado trompetista que estuvo en el Teatro Solís en junio de 1989.
Dos notas comentan la majestuosa crónica de Ken Burns titulada «Jazz», editada en DVD en nueve capítulos que totalizan 17 horas de duración. La monumental historia audiovisual de Burns empieza con los negro spirituals, los blues, el ragtime y las primeras bandas de Nueva Orleans, y termina con los primeros intentos de la fusión electrónico-rokera de Miles Davis.
Entre los numerosos comentarios de CDs de reciente aparición, figura Back In The Day, la última producción de nuestro reciente visitante Courtney
Pine. Entre otras cosas, opina Gómez Aparicio que aquí «conviven los elementos más dispares de la música negra, con mayor incidencia del pop y del soul que del jazz» y asegura que la visión de Pine está «demasiado basada en la cultura británica del club de baile» y que se tiene «la incómoda sensación de estar escuchando un álbum de reciclado electrónico». *
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