ARTE

Revista de revistas

Es que la luz natural sobre el soporte plano de celulosa es más invitativo al placer detenido y analítico de la lectura que la pantalla de luz artificial y cóncava del monitor. Aunque se desconocen estadísticas al respecto, es muy común esa situación. Será por eso que todavía subsisten la prensa escrita y las revistas.

 

ARTE: 00

 

Es que una revista proporciona una comunicación diferente. La novel publicación uruguaya Arte: 00 (Publicación de APEU Artistas Visuales, julio 2001, más de 54 páginas, director general, Fernando López Lage, $ 100) es un ejemplo de ello. Está muy bien diseñada y armada por Gabriel Balla, la calidad de las fotografías (Carolina Sobrino), el cuidado de la edición (Teresa Puppo) e impresión (Editorial Doble Emme) no tienen nada que envidiarle a cualquiera de sus similares de circulación internacional.

Las páginas publicitarias son excelentes y atractivas y la sección Maravilloso mundo del arte, flashes sobre los asistentes a los vernissages, con rostros siempre sonrientes, no deja de deslizar una sobria, contenida ironía.

Si la presentación visual es atrapante, el contenido del sumario ya es otra cosa. Si el propósito de Arte: 00, como se señala en el Editorial, es «la divulgación y profundización de la producción simbólica contemporánea y sus canales de comunicación» donde todos los agentes artísticos locales no tienen «mucha conexión entre ellos» y pretende ser un vínculo a diferentes niveles, no resulta muy conveniente la dispersión de artículos y firmas que integran el primer número. Es cierto que las dificultades iniciales son de toda índole, pero de cualquier manera debió existir una mano más firme en la conducción del material, un compromiso más claro con la contemporaneidad, sin concesiones ocasionales que, en principio tolerables por una estrategia operativa, no deben ser permanentes.

Las entrevistas son varias: A escultoras (Agueda Dicancro), pintores (Juan Uría, la mejor, Gustavo Vázquez), directoras de galería (Silvia Arrozés) y los análisis van desde la inutilidad por la ajenidad de la artista irlandesa y del enfoque (Kathy Prendergast, por Clío Bugel), la apreciación rutinaria de una muestra en Buenos Aires (Julio Le Parc, por Karina Granieri), las divagaciones sin centro (Habitualidad y práctica artística, por Fernando Martínez) hasta la originalidad de Brian Mackern (por dos veces escrito con errores gráficos) y un inteligente planteo de la arquitecta Silvia Perossio sobre Ciudad global   Audiovisual y Ciudad Sensual. Entre las Reseñas debió ser más amplia que la dedicada a Kounellis, el acontecimiento del exterior del año, y en general es de lamentar la nula referencia a la actividad del Museo Nacional de Artes Visuales en el año del 90º aniversario, donde los ciclos de videos (inéditos de Bill Viola, nada menos, de arquitectura contemporánea) abren un panorama informativo desacostumbrado en el país. Tampoco hay referencia a la intervención urbana de Mario D´Angelo en la plazuela Líber Arce, otro hito de la temporada actual.

Son muestras de interés internacional que asombrarían en el exterior al leerlas. Este primer número debe ser saludado con uno o varios aplausos de bienvenida a pesar de las limitaciones anotadas que, convenientemente estudiadas, se podrán superar. Hay un ojo vigilante que observa para que se convierta en un instrumento lo más plural posible (en ideas, en información) y que sea un reflejo más o menos fiel de la realidad artística nacional. Después de todo, no es mucha cada dos meses. *

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