El pop mexicano de Maná
Básicamente este grupo mexicano, oriundo de Guadalajara, México, podría decirse que está vivenciando su mejor momento: su disco Maná Unplugged (grabado por la cadena MTV) alcanzó un notable suceso de ventas y generó un muy penetrante ingreso en los Estados Unidos.
El hecho es que, en su momento, el cantante y compositor Fher, precisamente durante su experiencia estadounidense del pasado año, señaló tajantemente que Maná había llegado para demostrar que en América Latina había otro tipo de propuestas musicales que se desmarcaban notoriamente de las que viene promoviendo o centralizando Emilio Estefan a través de Ricky Martin y otros satélites de menor incidencia en el público.
A todo ello se sumó el tour de bandas de rock latino, en las que intervinieron otras bandas mexicanas más jóvenes aunque también exitosas y con otras variables estéticas como Café Tacuba, Control Machete, Molotov, Plastilina Mosh, además de los argentinos Illya Kuriaki y Bersuit Vergarabat para expandir en los auditorios que la idea de lo «latino» afiliado a lo cancionístico posee rutas alternativas y un posicionamiento mucho más crítico que los Luis Miguel de este mundo.
Lo cierto es que Maná hoy se ha expandido en forma masiva e irrefutable. Con una sonoridad donde las inflexiones baladísticas con la voz de Fher al frente son o vendrían a ser su copyright. No obstante, el movimiento de la banda no excluye la impronta roquera, así como el rescate de las señas de su folclorística.
Su disco denominado Dónde jugarán los niños fue, evidentemente, el impacto mayor de Maná. Los materiales registrados llegaron a vender más de un millón de copias en México y otro tanto en el resto del mundo, logrando así discos de oro y platino en diversos países latinoamericanos (incluyendo México, desde luego) y también los Estados Unidos.
El unplugged grabado por MTV los vio en su mejor forma y abordando temas de una letrística contestataria como «Desapariciones», el ajustadísimo y terrible asunto de personas desaparecidas que escribiese el talento del panameño Rubén Blades. Anteriormente había grabado «Cuando los ángeles lloran», canción que le dio nombre a su cuarto disco, y que es un tributo –el texto– al defensor de la Amazonia Chico Mendes, asesinado, en Brasil, por sicarios del poder.
Hoy Maná despliega madurez, un largo oficio como para admitir la autenticidad y la eficacia de la propuesta. Canciones ya clásicas como «En el muelle de San Blas» o «La rienda» y, por qué no «Cómo dueles en los labios» ya forman parte del imaginario colectivo.
A todo ello, hay que agregarle la gira que practicaron junto al recientemente laureado con nueve premios Grammy Carlos Santana, con quien colaboraron en su disco Supernatural: el resultado fue «Corazón espinado», una canción movediza que está sonando en todas las estaciones de radio.
Así que estos mexicanos llegan otra vez a Montevideo, y más concretamente al Velódromo Municipal, el próximo 21 de marzo, para brindar un concierto que para los fans tendrá tramos tan intensos como emotivos.
Al igual que el show que dos días después brindará la cantante colombiana Shakira, el espectáculo en Uruguay es organizado por SIX Producciones.
Bienvenido, Maná.
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